Escalofriante relato de un femicida: "Trate de abusarla, no pude y..."

Se trata de un suceso que conmueve a España. El victimario, de nombre Bernardo Montoya, confesó detalles escabrosos.
jueves, 20 de diciembre de 2018 · 09:09

ESPAÑA.- El NiUnaMenos pasó a ser una consigna vacía de contenido y las muertes de mujeres en manos de depravados crecen día a dí en todo el planeta. Este caso corresponde a la madre patria y dio vuelta al mundo porque fue el propio femicida el que dio datos de cómo y porqué acabó con su vida. Laura Luelmo tenía 26 años y su cuerpo sin vida fue hallado por un vecino de El Campillo, a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Huelva.

No era un principiante: Bernardo Montoya, el hombre que la mató ya tenía dos condenas encima. En 1995 asesinó a una anciana de 82 y estuvo 17 años tras las rejas; posteriormente vinieron otros dos en la cárcel por un violento asalto. Había salido en libertad hacía pocos meses. Y volvió a reincidir...

El relato de lo sucedido en boca del femicida,de 50 años, recorre las redes sociales por lo escalofriante del mismo. A continuación lo reproducimos:

La chica salió de su casa y se me acercó a preguntarme algo. Yo estaba sentado en una silla en la puerta de la mía, que están frente a frente. Ella me dijo: "Hola, vecino, oye, ¿sabrías de algún supermercado por aquí? Es que soy nueva."

Yo le respondí: "Claro, mujer", y le di una dirección. La engañé, porque la mandé a un callejón sin salida donde no había supermercado ni nada.

En cuanto se alejó un poco, yo corrí a por mi coche. Me monté, y dando un rodeo llegué primero al callejón. Allí esperé a que llegara. Cuando la chica apareció en el callejón sin salida, se quedó como sorprendida y me preguntó: "¿Qué haces aquí?" Y mirando hacia los lados dijo: "¿Y dónde está el supermercado?".

Entonces, sin decir palabra, la agarré y golpeé con violencia su cabeza contra el maletero de mi coche. Quedó inconsciente en el suelo. Tenía una cuerda en el vehículo y aproveché un trozo para atarle las manos a la espalda.

La metí en el maletero del coche y la envolví en una manta con el propósito de ultrajarla ìntimamente después. Conduje hasta el lugar donde la encontraron.

Al llegar, la desnudé de cintura para abajo y traté de violarla, pero a pesar de que ella estaba inconsciente, no lo conseguí. Lo intenté, pero nada. Juro que al final no la accedí carnalmente.

Me fui corriendo. Llevaba en el coche las zapatillas de la chica y el teléfono. De regreso a casa tiré el teléfono en un contenedor y unos minutos después las zapatillas en otro contenedor.

Llegué a casa e intenté dormir, pero no lograba conciliar el sueño. Así que decidí salir a andar. Salí de casa a dar un paseo.

Los días siguientes iba a ver a gente, a conocidos, a amigos y luego regresaba a casa, hasta que un día vi a la Guardia Civil. El sábado por la tarde traté de entrar en mi casa, pero estaba allí la pareja de la Guardia Civil. Al verles, salí corriendo para no volver.

Luego me asusté. La saqué del coche y la trasladé como pude hasta la zona de las jaras. Y me fui corriendo, pero juro que cuando yo la dejé allí, ella todavía estaba viva.

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