Alicia Alonso, el adiós de la última gran bailarina

El bailarín argentino Julio Bocca escribió un sentido mensaje al enterarse de la muerte de la bailarina el jueves.
viernes, 18 de octubre de 2019 · 20:47

El jueves la noticia de la muerte de Alicia Alonso conmovió al mundo. La última gran bailarina se despidió cuando estaba a punto de cumplir los 99 años. La prima ballerina assoluta nació en La Habana, Cuba, el 21 de diciembre de 1920. Bailarina y coreógrafa, la Giselle de América Latina, recibió a lo largo de su carrera más de un centenar de premios y distinciones. La Orden José Martí de la República de Cuba o el título de Embajadora de Buena Voluntad de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, son dos de los galardones que reconocen su trabajo como intérprete, coreógrafa, educadora y sobre todo como una artista íntegra y profundamente comprometida con la causa de su país.

La bailarina contaba que comenzó el ballet a los nueve años. Primero bailó en Cuba y después de casarse con Fernando Alonso, cuando tenía quince, subió a las tablas de Estados Unidos. Pocos años después el hermoso cisne que ya era sufrió de una enfermedad ocular, que la dejó parcialmente ciega. Para ella las luces de los escenarios eran camino que alumbraba la música. Y a pesar de esto, entre 1939 y 1940 fue solista en el American Ballet.

El 2 de noviembre de 1943, la Alonso protagonizó la famosa sustitución en Giselle que debió ser interpretada por Alicia Markova. Desde entonces su nombre es un hito en la historia de la danza en el mundo.  Fue la primera bailarina del hemisferio oeste en actuar en la Unión Soviética y la primera representante del continente americano en bailar con el Bolshoi y el Kirov. Así como brilló en el Ballet de la Ópera de París y el Royal Danish Ballet, entre otras muchas compañías.

Fue en 1948 cuando Alicia Alonso fundó la primera compañía profesional de ballet en la historia de Cuba. Primero con el nombre de Ballet Alicia Alonso, y desde 1955, y por voluntad de la propia Alicia, lleva el nombre de Ballet Nacional de Cuba. En 1954 la compañía realizó el estreno en América Latina de la versión completa de El lago de los cisnes. Por primera vez se presentaban en el Teatro Colón, de Buenos Aires.

Alicia Alonso reconoció en diversas entrevistas que desde la llegada de Fidel Castro, el gobierno se volcó en esta institución cultural. “Nos dieron” comentaba “un teatro, escuelas gratuitas, orquesta; pudimos examinar e incluir en nuestro ballet a todos los talentos de la isla y utilizar los talleres nacionales para hacer los decorados. Pudimos escoger a los niños y entrenarlos técnica y artísticamente. Si no tuvimos lo mejor fue por la situación, pero dispusimos de todo lo que había. Así nació o, mejor, floreció, la escuela cubana de ballet”.

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