Miles de mujeres marchan en Australia contra la violencia y el acoso

Exigen que se respeten sus derechos y la dimisión de unos parlamentarios.
lunes, 15 de marzo de 2021 · 10:30

Durante todo el mes de marzo, diversas movilizaciones de mujeres se han llevado a cabo en diferentes puntos de Australia. Las emblemáticas ciudades de Canberra, capital del país, Sydney, Melbourne y Brisbane han sido escenario de multitudinarias concentraciones feministas que exigen cambios en las leyes nacionales y la dimisión de un grupo de parlamentarios del partido de Gobierno, involucrados en un terrible escándalo de conductas inapropiadas contra unas excongresistas. 

La indignación generalizada en Australia se dio luego que Brittany Higgins, una extrabajadora del Parlamento Nacional, denunciara que había sido víctima de acoso y conductas inapropiadas por parte de un miembro del equipo de gobernante; tras su acusación otras seis víctimas se unieron a la demanda de Higgins, asegurando que también pasaron por lo mismo y fueron obligadas a renunciar después de delatar a sus acosadores. 

Casi de forma inmediata, cientos de miles de mujeres tomaron las calles del país para condenar estas conductas intolerables y desvergonzadas de los líderes políticos de la nación y, más aún, que se permitan actos tan deplorables dentro del organismo legislador del Estado y sin ninguna sanción. Con pancartas en mano que tenían el hashtag #EnoughisEnough (Suficiente es suficiente) y gritando consignas de repudio, las mujeres llegaron a la sede del Parlamento de Australia exigiendo hablar con el primer ministro y jefe del partido de Gobierno, Scott Morrison, pero este se negó a recibirlas. Por su parte, el partido de oposición sí se reunió con las líderes de la movilización escuchando sus peticiones y recibiendo denuncias, dando un ejemplo de solidaridad y empatía con las mujeres.

La preocupación de las mujeres australianas es que esta creciente ola de acusaciones contra los altos mandos del Gobierno no están recibiendo respuestas y los casos están siendo engavetados. Los grupos feministas sostienen que el sistema de justicia de Australia tiene una deuda moral con la sociedad y una mucho mayor con las víctimas de acoso y violencia de género, haciendo caso omiso de las peticiones, negándose a esclarecer las denuncias y permitiendo que una cultura de machismo reine en las instituciones del Estado.

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