Estados Unidos

Los monos son las inesperadas celebridades de este aeropuerto del sur de Florida

En Estados Unidos no hay especies nativas de monos, pero estos llegaron desde África.
jueves, 31 de marzo de 2022 · 22:00

Una familia estadounidense tiene que tomar un vuelo desde el aeropuerto internacional Fort Lauderdale-Hollywood, en el sur de Florida, pero, cuando llega a dejar el auto en el estacionamiento, ve para su gran sorpresa que hay una gran cantidad de monos de la especie cercopiteco verde por todos lados.

Esta es una escena que se repite una y otra vez entre los habitantes de Florida, quienes no esperan ver una tribu de monos originarios de África paseándose por las instalaciones de este aeropuerto en el sudeste de Estados Unidos. Las personas chillan y aprontan sus celulares para fotografiar a los pequeños animales.

Dos monos en el estacionamiento del aeropuerto.

A pesar de que los carteles dicen: “No alimentes a los monos”, los trabajadores del aeropuerto de Florida les dan nueces y pasas. Además, se volvieron muy protectores de los pequeños animales, que no tienen miedo a los humanos. Por ello, vigilan que nadie los lastime o se los quiera llevar, explicó Harlen Caldera, quien trabaja allí.

Nunca sabés lo que va a hacer la gente.

Harlen Caldera, cajera del estacionamiento, le da de comer a los monitos.

 

Cómo llegaron ahí

Estos monos, unos 40 que se dividen en 4 grupos, son descendientes de una docena de cercopitecos verdes que se escaparon de un zoológico cercano en la década de 1940. Desde entonces, al no tener depredadores naturales (aunque sí riesgos de accidentes o capturas), la población creció.

No obstante, Deborah Williams, profesora de ciencias de la Universidad de Lynn (Florida) y fundadora del proyecto para conservar esta colonia, teme que la endogamia termine por afectar la salud de los monos. En África, por ejemplo, los machos dejan su grupo de nacimiento, lo que da lugar a una circulación.

Un mono en los manglares.

Cuando no están en el estacionamiento del aeropuerto, estos animales, que no son agresivos, se refugian en los manglares, la vegetación típica de esta zona del sur del país norteamericano, donde pasan la noche antes de ir a buscar más premios.