Sri Lanka

El presidente de Sri Lanka huye, pero no renuncia: de Maldivas, a Singapur y de ahí a Arabia Saudita

Gotabaya Rajapaksa dejó al país en un limbo para mantener su inmunidad.
jueves, 14 de julio de 2022 · 09:22

Funcionarios de Maldivas informaron que, el todavía presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa había partido desde su país hacia Singapur en un vuelo de Saudi Airlines, y que su destino final sería Arabia Saudita.

El mandatario del país en crisis había prometido el sábado que entregaría su renuncia el miércoles, pero esto nunca sucedió, ni siquiera cuando huyó ayer hacia Maldivas en un avión militar y dejó a Sri Lanka en el abismo. Rajapaksa se justificó al decir que estaba bajo mucha presión y que “se tomarían pasos” para enviar su carta de renuncia lo más pronto posible.

Manifestantes ocupan la oficina del primer ministro, el 13 de julio.

Lo que sucede es que, mientras sea presidente de Sri Lanka, Rajapaksa, que asumió en 2019, es inmune de persecución judicial. Los ciudadanos del país asiático lo acusan de perpetrar actos de corrupción que llevaron al Estado a la ruina y de crímenes durante la guerra civil, cuando era líder de las Fuerzas Armadas. De ahí su afán de garantizarse asilo político antes de dimitir.

Mientras tanto, Sri Lanka está en el limbo. Al huir, Rajapaksa apuntó al primer ministro, Ranil Wickremesinghe como “presidente interino” con pleno poder ejecutivo, algo que avivó la furia de los manifestantes que también exigen su renuncia.

Fuente: (EFE)

Sin dudarlo, el premier usó sus nuevas atribuciones para declarar el estado de emergencia, un toque de queda nocturno y llamó a los militares a hacer “lo que sea necesario” para impedir que los manifestantes tomen los edificios gubernamentales. No obstante, no está claro qué tanto poder tiene el primer ministro sobre las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, las protestas siguen, aunque los manifestantes accedieron a abandonar pacíficamente los edificios.

 

Una familia entera en la mira

El presidente de Sri Lanka y cinco miembros de su familia —incluido su hermano mayor, Basil, que fue primer ministro hasta que en mayo dimitió— son señalados por llevar al país a la ruina. La Rajapaksa es la dinastía política más influyente de las últimas décadas en la isla. Sin embargo, en los últimos años todo se vino a pique.

De izquierda a derecha: Mahinda (el primer presidente de esta dinastía política), Gotabaya y Basil Rajapaksa.

En la campaña de 2019, Gotabaya Rajapaksa prometió un gobierno fuerte y tecnocrático para Sri Lanka, pero, al poco tiempo, fue evidente que esto no se cumplió. Se redujeron los impuestos y las tasas de interés y se otorgaron grandes préstamos en cantidad, entre otras medidas. No obstante, no pudo existir peor momento para llevar adelante estas políticas.

La pandemia de coronavirus y el parate mundial de la economía hicieron que dos de las principales fuentes de divisas se frenaran: no entraron más dólares por el turismo y los esrilanqueses viviendo en el exterior tampoco pudieron enviar remesas a sus familias en la isla.

Un hombre protesta por el alza de los costos de vida, en marzo.

Cada vez con menos reservas de dólares y con una deuda externa que asciende a los 51 mil millones de dólares, las importaciones esenciales de Sri Lanka comenzaron a mermar. El combustible, los alimentos y los medicamentos comenzaron a escasear desde el año pasado, y los costos de vida se dispararon más todavía a causa de la guerra en Ucrania. Desde entonces, la situación no paró de empeorar.

Las escuelas están cerradas, las cirugías tuvieron que ser reprogramadas o canceladas, las familias tienen que cocinar los pocos alimentos que pueden adquirir en cocinas a leña comunitarias por la falta de gas, los conductores hacen fila durante días para conseguir algo de combustible (pero ya es casi inexistente), etc. Mientras tanto, los Rajapaksa huyen y los esrilanqueses se quedan.