Sociedad

Para los chicos de la Villa 31, los reyes llegaron volando

La Fuerza Aérea los invitó a pasear en un Fokker F-27. Volaron 15 minutos y llegaron hasta Luján. Tomaron la merienda, saltaron en juegos inflables y recibieron juguetes.
martes, 6 de enero de 2009 · 00:00
Los chicos de la agrupación Los Principitos de Retiro, de la villa 31, y los del Centro Cultural El Árbol, de Villa Diamante, en Lanús oeste, vivieron una fiesta de Reyes Magos diferente. La Fuerza Aérea los invitó a una tarde que incluyó el primer vuelo en avión para más de 75 chicos, la aparición sorpresiva de Melchor, Gaspar y Baltasar, juegos inflables, una merienda y un cierre con muchos regalos. Ni la demora de más de dos horas en la salida del avión pudo opacar la sonrisa de los agasajados.

“La Fuerza Aérea, a partir del contacto que tiene con comedores infantiles y organizaciones sociales, invita a los chicos para que tengan su vuelo de bautismo. Generalmente, lo hace el Día del Niño o en Reyes Magos, las fechas más significativas para ellos”, describió el vocero de la Fuerza Aérea, vicecomodoro Fernando Rubio. Así fue como 35 chicos de Los Principitos de Retiro y 42 del Centro Cultural El Árbol levantaron vuelo por primera vez.

Juan Domingo Romero, presidente de la asociación civil de Retiro, una entidad que se dedica a la contención y a la prevención de chicos y adolescentes, aseguró que lo ocurrido fue “una iniciativa de la Fuerza Aérea para poder brindarles a los chicos que no conocen lo que es un avión la posibilidad de volar. Sentir la misma sensación que otros chicos, la de que ellos también pueden”.

La música de Disney y tres juegos inflables, sumados a una merienda que consistía en bebidas y sándwiches, divirtieron a los chicos hasta la llegada del gran momento. No obstante, su primer abordaje corrió la misma suerte que la de muchos pasajeros que buscan emprender viaje en este país: la salida del avión que estaba programada para las 18 se efectuó a las 20.45.

¿Y QUÉ PASÓ? Para todos ellos, las sensaciones previas al primer vuelo fueron de lo más diversas.

–El viaje va a estar muy bueno –confió Juan Pablo.

–Creo que vamos a vomitar –gritó una pequeña con una gran sonrisa.

–Me da un poco de miedo –dijo Bryan– pero quiero vencerlo.

–Me imagino a todos los edificios muy, muy chiquitos –describió otro.

Después de la merienda y los saltos en el pelotero, empezó el verdadero regalo. Fue cuando el avión aterrizó. Entonces, en la cara de los chicos se dibujó una sonrisa que todavía se agrandaría más con llegada de una princesa rusa y la aparición de los tres Reyes Magos.

Melchor, Gaspar y Baltasar saludaron a los 75 chicos. A medida que iban siendo recibidos, las azafatas los invitaban a abordar el avión Fokker F-27, con capacidad para 44 personas.

El piloto realizó dos viajes, de 15 minutos cada uno. Llegaron hasta la ciudad de Luján y pudieron ver la Basílica desde la altura. Todos tuvieron una oportunidad única: su cuerpo había volado tan alto como su imaginación.

Cuando la incredulidad de los más pequeños parecía no acabar, los Reyes Magos y la princesa les hicieron los últimos regalos: pelotas de goma, autos de carrera, juegos de mesa y sets de belleza. Ahora sí, la fiesta estaba completa. Así lo entendieron todos. “Esto no lo vamos a olvidar más”, concluyeron.

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