Nacionales

Cristina Kirchner y la dificil situación de Hilda Molina con Cuba

La presidenta está terminando de coordinar su viaje hacia la "isla" y carga con el pedido de la médica quien la compromete en defensa de los Derechos Humanos.
miércoles, 7 de enero de 2009 · 00:00

La habitual improvisación del kirchnerismo que en la Argentina se metaboliza con naturalidad –autos baratos, heladeras, acuerdo con China, etc-, en el mundo de la alta diplomacia no transcurre con la misma placidez. La Presidenta se encuentra por el apuro en cerrar el viaje a Cuba al cumplirse 50 años de la revolución, en las puertas de sufrir un severo costo político para su historial de defensora de los Derechos Humanos.

Es que tal vez impulsados por cierto cholulismo, en la Casa Rosada se apresuraron a confirmar el viaje a la isla, sin tener previamente acordadas algunas condiciones mínimas que hacen a la dignidad de la Presidenta. Esto es –por ejemplo- que se le permita recibir a la médica Hilda Molina que reclama hace años al gobierno cubano una cosa tan humana y simple como un “permiso” para viajar a la Argentina a ver a sus nietos.

La médica cubana, que supo estar muy cerca de Fidel Castro y ahora es una de las pocas cuestiones que sacan de sus casillas al anciano líder, le metió hoy más presión a la Presidenta al confirmar que el envió una carta pidiéndole que en su viaje a Cuba interceda por ella ante las autoridades.

''Yo siempre he confiado en la coherencia del ser humano y la presidenta es una persona que tiene una historia de defensa de los derechos humanos y pienso que ella algo va a hacer por el derecho de sus compatriotas, por esos niños'', dijo Hilda Molina.

También Las Damas de Blanco, que reúnen a las mujeres de los presos políticos del régimen cubano y los integrantes del grupo Agenda para la Transición que plantea una apertura del gobierno de la Isla, han manifestado su interés por reunirse con la Presidenta.

Es justo reconocer que en dos ocasiones la Presidenta y su marido se negaron a viajar a Cuba, cuando los funcionarios de Fidel les dejaron en claro que no les permitirían reunirse con Hilda Molina o algún otro disidente. Lo que indicaría que si la Presidenta se mantiene coherente en esta posición, podrían ser los propios cubanos los que le retiren la invitación.

Extrema tensión

Por curioso que parezca recién ahora parecen estar tomando conciencia en la Cancillería, que claudicar a todas las exigencias cubanas –esto es que la Presidenta no reciba ni individual ni grupalmente a ninguna expresión de disidencia-, puede ocasionarle a Cristina Kirchner más daño que beneficios.

La tensión en la Casa Rosada crece proporcionalmente a la relevancia que la visita está cobrando en los medios internacionales, donde empieza a trascender de manera negativa que la presidenta de Argentina no haría ningún gesto a favor de la apertura política y los derechos humanos en la Isla.

Ayer, Cristina Kirchner convocó de urgencia a su canciller Jorge Taiana, un hombre que conoce y tiene buenos contactos en Cuba, para dialogar sobre el tema y tratar de encontrarle una salida al problema de Hilda Molina, que amenaza con teñir toda la gira.

Pero no ayuda a alentar esperanzas el opaco rol que ha tendido en esta historia la actual embajadora en Cuba, la ex legisladora del FUP, Juliana Marino, única responsable diplomática de Argentina en la isla que desde que asumió el cargo nunca intentó contactar a Hilda Molina, que hace 15 años no logra ver a su hijo, el médico argentino Roberto Quiñones ni a sus nietos, a los que aún no pudo conocer.

El antecesor de Juliana Marino, el ex frepasista Darío Alessandro, solía mantener algún contacto con la médica por lo menos una vez cada 15 días, a quien acercaban desde la embajada novedades de su familia. Hasta esa gestión de mínima contención emocional, abandonó el gobierno de Cristina Kirchner.

El No de Fidel

“Este tema es un capricho personal incomprensible de Fidel, que no se puede entender desde la política”, reconoció a La Política Online un diplomático de la Cancillería que conoce el derecho y el revés del caso de la médica, que fue una dirigente importante del Partido Comu

Otras Noticias