Nacional

El clima irregular lleva a planificar la próxima cosecha

La sequía que viene castigando a la producción agropecuaria desde hace más de un año, no sólo reducirá la productividad de agrícola en esta campaña sino que condiciona el devenir de la próxima.
miércoles, 11 de febrero de 2009 · 00:00
Los especialistas evalúan que será necesario planificar adecuadamente el uso de la tecnología disponible.

En lo que hace a la campaña agrícola 2009/2010, según el tipo de actividad, la evolución prevista plantea una serie de limitaciones que será necesario superar mediante la consideración de esos parámetros, consideraron técnicos del departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Cuando resta cuantificar el daño que la falta de agua provocó en los cultivos de este ciclo, con epicentro en el trigo y el maíz que mostrarán cosechas con fuertes mermas respecto del año pasado, los analistas de la entidad cerealera estimaron oportuno trazar las primeras proyecciones y sugerencias para encarar la próxima campaña.

En esa línea y con relación a la cosecha fina, indicaron que la perspectiva vigente hará necesario aprovechar la reactivación temporal de las lluvias, que se esperas durante este mes, marzo y la primera quincena de abril, para almacenar agua en los suelos, ya que, es probable que las precipitaciones se corten a comienzos de otoño.

Desde ese momento, no habría aportes de humedad hasta mediados de primavera, momento en que los lotes entrarán en su etapa de formación del rendimiento, con riesgo de que se produzcan heladas tardías, que tendrían fuerte impacto en la definición de productividad.

Respecto de los cultivos estivales de implantación temprana, los técnicos de la Bolsa consideraron que para su implantación y arranque, el girasol y el maíz dependerán de las reservas de humedad dejadas por las lluvias de fines de verano y comienzos de otoño, ya que las esperadas en la segunda parte del otoño, el invierno y el comienzo de la primavera serán inferiores a lo normal.

Asimismo, es probable que las implantaciones tempranas corran el riesgo de heladas tardías, al igual que en los cultivos de granos finos (cereales).

Entre tanto, para los cultivos estivales de implantación tardía, se evalúa que los maíces de estas características, así como la mayor parte de la soja, se beneficiarán con el retorno de las lluvias que se espera para mediados de la primavera, por lo que su desarrollo podría ser beneficiado por la normalización gradual del agroclima que se espera para ese momento.

Al abordar las perspectivas que se avizoran para la producción ganadera, la perspectiva vigente volverá a imponer un difícil desafío a la actividad.

En esa línea, las proyecciones privadas consideraron que, aunque las lluvias previstas entre este mes y mediados de abril repongan temporalmente la cadena forrajera, debe preverse que, a partir de mediados de otoño en adelante, la reducción de las precipitaciones y las heladas volverán a cortarla.

A partir de ese momento, habrá que esperar hasta que, hacia mediados de la primavera, el final de la temporada de heladas y el retorno de las precipitaciones reactiven la producción forrajera.

De cara a ese escenario, para los analistas privados no caben dudas que se atraviesa una situación que exige el "máximo cuidado en la toma de decisiones y en su puesta en práctica", ya que se conjuga una difícil situación económica y política con una evolución sumamente irregular del clima para la producción agropecuaria nacional.

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