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Indagarán a los represores Astiz y Acosta por la desaparición de una joven sueca

Deberán presentarse mañana ante el juez Torres por el secuestro y desaparición de Dagmar Ingrid Hagelin perpetrado el 27 de enero de 1977 durante la dictadura.
miércoles, 4 de marzo de 2009 · 00:00
Los represores Alfredo Astiz y Jorge "el Tigre" Acosta serán indagados mañana por el secuestro y desaparición de la joven sueca Dagmar Ingrid Hagelin perpetrado el 27 de enero de 1977 durante la última dictadura militar.

Fuentes judiciales indicaron a Télam que las indagatorias las llevará adelante el juez federal Sergio Torres quien ordenó que, a esos efectos, los ex marinos sean trasladados a temprana hora a los tribunales de Comodoro Py 2002, de esta Capital, desde el penal de Marcos Paz donde cumplen prisión preventiva por otros hechos.

Por el secuestro y desaparición de Hagelin el magistrado, con la intervención del secretario Pablo Yadarola, ya indagó en los últimos días a los represores Antonio Pernías y el extraditado Ricardo Miguel Cavallo quienes afirmaron "desconocer los hechos", indicaron los informantes.

Por su parte la defensa de Astiz le solicitó al juez Torres "que se postergue ’sine die’(sin fecha) la declaración indagatoria" del ex marino y dejó formulada reserva de acudir a la Corte Suprema de Justicia si el magistrado no accede a su solicitud.

"Siguiendo las expresas instrucciones que me impartiera mi asistido vengo en tiempo y en forma en mi calidad de defensor a solicitar se suspenda la indagatoria ordenada por el Tribuna", dijo el abogado Juan María Aberg Cobo, quien aludió a cuestiones procesales que, a su entender, justificarían la postergación.

El 13 de enero último Torres dispuso que más de treinta represores, entre ellos Astiz, Acosta, Pernías, Cavallo, Juan Carlos Rolón, Carlos Rádice y Carlos Guillermo Suárez Mason, hijo del homónimo fallecido ex general del Ejército; fuesen interrogados por este hecho.

Las indagatorias fueron ordenadas por el juez Torres a cargo de la "megacausa ESMA" luego que la Corte Suprema dispusiera, a mediados del mes de diciembre último, que el secuestro de la joven se incluyese en las investigaciones sobre el centro clandestino de detención que funcionaba en ese instituto de formación naval.

Los represores Luciano Becerra, Eugenio Vilardo, Hugo Damario, Carlos Daviou, Juan Fotea, Miguel García Velazco, Ricardo Lynch Jones, Pablo García Velazco, Edgardo Otero, Roberto Pérez Froio, Alberto Eduardo González, Ernesto Frimón Weber y Antonio Vañek, entre otros, forman parte del listado de imputados a quienes el juez Torres tomará declaración indagatorias.

Junto a esos ex jefes militares el magistrado también convocó a Julio Torti, Raúl Scheller, Néstor Savio, Julio César Coronel, Rogelio Martínez Pizarro, Carlos Orlando Generoso, Víctor Cardo, Oscar Antonio Montes, Pedro Santamaría, Francisco Rioja, Raúl González y Manuel Jacinto García.

La investigación por la desaparición de Hagelin tuvo marchas y contramarchas, fue cerrada por prescripción y tras la derogación y declaración de "nulidad insalvable" de las leyes de obediencia debida y punto final; la declaración de inconstitucionalidad de los indultos y la ratificación que los delitos de "lesa humanidad" son imprescriptibles, finalmente fue reabierta.

De acuerdo a constancias del expediente Hagelin, de 17 años al momento de los hechos, fue baleada y secuestrada el 27 de enero de 1977, en la bonaerense localidad de El Palomar, donde iba a visitar a su amiga Norma Susana Burgos quien fuera esposa del dirigente montonero Carlos Caride y que había sido privada ilegítimamente de su libertad el día anterior.

Testimonios sobre el secuestro refieren que encabezaba el operativo un hombre "alto, rubio, atlético y de ojos celestes" que posteriormente identificaron como Astiz y que el objetivo del procedimiento era capturar a otra supuesta militante de esa organización "de aspecto similar al de Dagmar, pero un poco más alta".

Otros informes obrantes en la causa indican que la muchacha intentó escapar a la carrera y que habría sido Astiz quien desenfundó su arma, puso la rodilla izquierda en tierra y al grito de "parate flaca que te tiro", efec

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