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Los peritos de la Corte ya comenzaron a analizar el cuerpo del ex obispo Angelelli

Iniciaron hoy la necropcia sobre los restos del religioso riojano, a casi 33 años de su muerte, ocurrida en 1976. Se intentará determinar si falleció a causa del vuelco de la camioneta en la que viajaba o si fue ejecutado por orden de la dictadura.
miércoles, 22 de abril de 2009 · 00:00
Tres peritos forenses de la Corte Suprema de la Nación iniciaron hoy una necropsia sobre los restos del ex obispo riojano Enrique Angelelli cuyo cuerpo fue exhumado anoche, para determinar si el sacerdote fue asesinado por orden de la dictadura militar o si falleció a causa del accidente automovilístico en agosto de 1976.

Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cuando se desplazaba a bordo de una camioneta y viajaba desde la localidad de Chamical hacia la capital riojana.

El vehículo volcó y el ex obispo apareció muerto, en medio de la cinta asfáltica de la ruta nacional 38, a la altura del distrito Punta de los Llanos.

Casi 33 años después, la justicia federal decidió dar algunos pasos imprescindibles para determinar si Angelelli murió a causa del vuelco de la camioneta, si el mismo fue provocado o si fue ’rematado’ de un golpe en la cabeza tras caer al pavimento.

Ninguna de estas hipótesis fue aún probada ni descartada. Por orden del juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, tres peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia de la Nación iniciaron esta mañana la necropsia sobre los restos de Angelelli.

Anoche personal de la Defensa Civil abrió la cripta en la que se encontraba el cuerpo, en el interior de la Catedral de la capital provincial.

El cuerpo de Angelelli, exhumado anoche y trasladado a la Morgue Judicial de La Rioja esta mañana, presentaba signos de descomposición porque le ingresó oxígeno, dijo el juez Herrera Piedrabuena.

Cuando se abrió la cripta, los hombres de Defensa Civil encontraron el ataúd con daños en una de sus puntas, aparentemente debido al paso del tiempo.

"Esperamos que con los métodos que ahora tiene la ciencia, pueda determinarse la causa de la muerte y si existió un golpe en la cabeza que pueda haberle provocado su muerte", sostuvo el juez al hablar con Télam mientras los peritos realizaban la necropsia, cuyos resultados demorarán, aproximadamente, dos semanas.

"Esto es parte de otras diligencias judiciales para determinar si hay elementos suficientes para elevar la causa a juicio", dijo el magistrado, pese a que el fiscal federal que solicitó la necropsia, Darío Illanez, afirmó que aún no hay ningún requerimiento concreto para avanzar sobre los presuntos autores materiales del posible homicidio.

Incluso Illanez reveló hoy que recién ayer el obispado riojano, ahora a cargo de monseñor Roberto Rodríguez, entregó al juzgado la ropa que Angelelli vestía el día de su muerte y que, entre otras prendas, incluye pantalón, camisa, sotana y el tradicional poncho que el ex prelado solía utilizar.

Además, el juzgado dispuso que, aprovechando la exhumación, se practique un examen de ADN para determinar con precisión si el cuerpo depositado en la Catedral es el de Angelelli.

Ni el juez ni el fiscal dieron detalles al respecto, pero se presume que la medida forma parte de una estrategia para no dejar ningún cabo suelto en la nueva investigación.

Esta noche, cuando los peritos terminen su trabajo, el cuerpo de Angelelli será reintegrado a la Catedral y el obispo Rodríguez oficiará una misa concelebrada en su memoria.

Mientras tanto, María Elena Cosiano, la sobrina del ex obispo Enrique Angelelli, consideró hoy que su tío fue muerto por la dictadura militar y aseguró que se trató de un ’asesinato premeditado’ y que el ex prelado sabía el riesgo que corría.

La mujer -radicada en Córdoba, provincia natal de Angelelli- es querellante en la causa judicial que investiga la muerte del ex obispo católico y, por esa razón, viajó a La Rioja para participar del proceso de exhumación y necropsia dispuesto sobre sus restos, para determinar las causas del deceso.

En ese sentido, dijo que su tío "sabía lo que podía pasarle y que el círculo se cerraba, pero tenía mucha tranquilidad y explicaba ese círculo con un dibujo, hacía una espiral y me decía acá están Carlitos

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