Sociedad

El cardenal Bergoglio le pidió a los jóvenes que se liberen del "paco, la marihuana y la cerveza"

Así lo manifestó el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Iglesia. Destacó que en la Ciudad domina "la agresión, la violencio, el descontrol y la corrupción"
jueves, 9 de abril de 2009 · 00:00
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, advirtió hoy que en la Ciudad prima "la agresión y la violencia, el descontrol y la corrupción", al exhortar a los sacerdotes a "ungir de bondad" un territorio donde "el mal" está por encima del bien común, y la droga se "adueñó" de los jóvenes.

"Nuestra ciudad necesita ser ungida en los lugares donde la bondad está en lucha, en esos espacios que a veces son tierra de nadie y pasan a ser ocupados por el interés egoísta. Me refiero a los espacios de injusticia social y económica, en los que la bondad -el bien común- debe reinar", subrayó Bergoglio durante la misa crismal en la Catedral Metropolitana.

Bergoglio aseguró que, sobre todo los jóvenes, "necesitan y reclaman a gritos que alguien los unja y les revele que pertenecen a Cristo, que sus dueños no son ni la marihuana, ni el paco, ni la cerveza, sino que es Cristo su Señor, el que los puede convocar y plenificar, misionar y acompañar".

El purpurado hizo esta exhortación a una semana de que los sacerdotes que trabajan en villas de emergencia porteñas denunciaron que la droga está despenalizada "de hecho" en esos asentamientos urbanos, sin que las autoridades hagan nada por adolescentes y jóvenes que tienen "veneno en sus manos".

Bergoglio insistió en que "de manera especial, la Ciudad necesita ser ungida en los lugares donde se concentra el mal: la agresión y la violencia, el descontrol y la corrupción, la mentira y el robo".

Al presidir la misa donde se bendicen los santos óleos y se renuevan las promesas sacerdotales, el arzobispo convocó al clero porteño a una misión permanente para "ungir de bondad a nuestra ciudad, de las mil maneras que lo necesita, lo exige y anhela".

En este sentido y en tono autocrítico, Bergoglio instó a los sacerdotes a "salir de su autocomplacencia y eficientismo, para dar simples gestos de bondad".

"Sacerdotes salidores que saben aproximarse al otro y darse tiempo para hacer sentir a la gente que Dios tiene tiempo para ellos, ganas de atenderlos, de bendecirlos, de perdonarlos y de sanarlos. Sacerdotes que ungen sin mesianismos ni funcionalismos", enfatizó.

Por la tarde, a las 17, Bergoglio se trasladará al hospital pediátrico "Juan Garrahan", Pichincha 1850, en cuya capilla realizará el tradicional gesto del lavatorio de pies a niños con enfermedades terminales.

El primado recrea el "gesto servicial" de Jesús en la Última Cena desde que asumió el gobierno pastoral de esta jurisdicción eclesiástica, en 1999.

Desde entonces, visitó sucesivamente a los afectados por el sida en el Hospital Muñiz, a los presos de la cárcel de Villa Devoto y a la gente alojada en el Hogar San José.

También se acercó al sector de padecimientos crónicos del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, a los enfermos internados en el Hospital Tornú, a madres primerizas en la Maternidad Sardá y a adolescentes de la villa 21-24 y del Barrio Zabaleta, que "están superando el flagelo de la droga" en el Centro de Día "San Alberto Hurtado".

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