Nacionales

Carrió le marca la cancha a la oposición y desata una tormenta

Sus pares la cuestionan por su excesivo protagonismo; ella les endilga 'irresponsabilidad'.
sábado, 7 de agosto de 2010 · 00:00

La oposición ya no disimula su hartazgo. Ella, Elisa Carrió, el blanco de todas las críticas, no se inmuta. Parece hasta deleitarse en el papel que se calzó en el Congreso, el de una suerte de Juana de Arco contemporánea que no trepida en ventilar las miserias y las debilidades de sus socios. Pero el vaso de la paciencia de la oposición aparece ya colmado y la relación, antes amable y cortés, devino en tirante y de final imprevisible.

"Es insoportable y patética su sobreactuación", denostó un encumbrado diputado opositor, cansado ya del afán mediático que, afirma, persigue la diputada y líder de la Coalición Cívica. Carrió se defiende, pero advierte al mismo tiempo. "Yo soy esclava de mis promesas electorales y no voy a caminar por un camino falso. En el Acuerdo Cívico transitaremos por un mismo camino siempre y cuando sea el verdadero", avisa.

¿Ruptura en puerta? Ella lo niega, pero sólo por ahora.

El lunes pasado fue el preludio de una semana que se insinuaba difícil. Carrió convocó a una conferencia de prensa para desmarcarse de manera explícita de sus socios en materia de retenciones agropecuarias. No quiere la segmentación de la alícuota de la soja, el socialismo y sectores de la UCR. "Los productores quieren pagar menos retenciones. No quieren ideología ni izquierda", descerrajó.

Dos días después, el miércoles, Carrió irrumpió en la Comisión de Presupuesto. El estupor fue generalizado; ella jamás pisa esa comisión. Pidió la palabra. "Quiero reclamar el cierre de la lista de oradores. Antes del arranque de la sesión (ese día a las dos de la tarde), el dictamen del 82% móvil de los haberes jubilatorios tiene que estar firmado", sentenció, ante la mirada atónita e incómoda de sus socios.

"La oposición está «carriorizada»", se mofó el jefe de bloque oficialista, Agustín Rossi, y eso que todavía no había visto la mejor parte.

Ese mismo miércoles, sentada en su banca en el recinto, Carrió aguardaba impaciente la conformación de un quórum que nunca iba a alcanzarse. No bien se levantó la sesión, salió disparada hacia el Salón de los Pasos Perdidos, donde un enjambre de cámaras esperaba su catarata de diatribas contra sus propios socios políticos.

"Aquí hay irresponsabilidad de la oposición. Yo estoy trabajando desde el 3 de enero sin descanso, no permito que nadie de mi bloque viaje en los días de sesión mientras que algunos se van de viaje a Europa", azuzó.

Carrió está convencida de que el fracaso de aquella sesión, en la que se iba a discutir la protección de los glaciares, fue concertada, en la mayor reserva, entre el oficialismo y algunos actores de la oposición, contrarios que esta iniciativa prospere porque, a su juicio, restringe demasiado la actividad productiva e industrial en la zona cordillerana. "Pero cómo esperar que Carrió, que es de la Capital, entienda estas razones", fustigan sus pares. Crisis interna

Que la líder de la Coalición Cívica es una persona de armas traer, nadie lo duda. El problema, insisten sus socios radicales y socialistas, es que tanta crítica abierta, tanta persecución de fantasmas que, afirman, no son tales, denigra al Acuerdo Cívico en su pelea por la presidencia en 2011. También a la Coalición Cívica, deslizan.

"Patricia Bullrich, la principal negociadora de esa fuerza con los otros bloques, se quiere morir cuando Carrió, de buenas a primeras, desbarata toda una estrategia parlamentaria ya programada sólo para cobrar protagonismo ella", describen en el círculo operativo de la oposición.

Pero Carrió no parece dispuesta a claudicar en su papel asumido. Sus suspicacias alcanzan incluso al Senado; critica, por lo bajo, la elocuente parsimonia con que la oposición impulsa allí las medias sanciones aprobadas por la Cámara de Diputados. "Algunos se ven gobierno en 2011 y no les gustaría gestionar con superpoderes limitados y sin decretos de necesidad y urgencia", se escucha en su entorno.

Carrió se siente segregada por sus pare