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Bergoglio instó a dejar de lado la crispación y a que reine la calma en la conducción del país

Con un mensaje de calma y de cierta alusión política, el arzobispo presidió la misma crismal en la Catedral Metropolitana.
jueves, 21 de abril de 2011 · 00:00
En una fecha muy especial para los cristianos, el cardenal Jorge Bergoglio al pronunciar la homilía de la Misa Crismal, en la Catedral Metropolitana, afirmó que la gente "necesita sacerdotes " que conduzcan sin "crispación" y apuntó contra "fundamentalistas amargados" y "activistas desbordados" que revisten "de luto estadístico la realidad". 

El prelado cuestionó duramente "los embalsamadores del pasado" y "los virtualistas del futuro"."Cómo se alegra nuestra gente cuando nos alegramos con ella, y esto simplemente porque necesita pastores consolados y que se dejan consolar para que conduzcan no en la queja ni en la ansiedad sino en la alabanza y la serenidad; no en la crispación sino en la paciencia que da la unción del Espíritu", sostuvo Bergoglio.

El cardenal consideró que "no basta con que nuestra verdad sea ortodoxa y nuestra acción pastoral eficaz". Exhortó hoy a los sacerdotes a consolar a "los afligidos de nuestro pueblo", en especial a aquellos que están "conmocionados incesantemente por la violencia y la inequidad".

Sin la alegría de la belleza, la verdad se vuelve fría y hasta despiadada y soberbia, como vemos que sucede en el discurso de muchos fundamentalistas amargados", subrayó.

"Pareciera que andan revistiendo de luto estadístico la realidad en vez de ungirla con el óleo interior del júbilo que transforma los corazones, uno a uno, desde adentro", continuó.

Además, agregó:"cuando hay alegría en el pueblo es señal de que lo que le llegó fue del Espíritu. Porque el Espíritu que nos envía es Espíritu de consolación, no de acedia". "El espíritu amargado y ensombrecido, resume la actitud opuesta al Espíritu de la consolación del Señor. El mal espíritu de la acedia avinagra con el mismo vinagre tanto a los embalsamadores del pasado como a los virtualistas del futuro", subrayó. 

En el mismo sentido, evaluó que "la consolación es una opción de vida hay que entender bien que es una opción de pobres y de pequeños, no de vanidosos ni de agrandados".

El primado argentino consideró que es la "opción del pastor que se confía en el Señor y sale a anunciar el evangelio sin bastones ni sandalias de más y que sigue a la paz -esa forma estable y constante de la alegría- dondequiera que el Señor la haga descender".

La homilía de Bergoglio durante la misa crismal fue en esencia autocrítica de la misión sacerdotal, pero incluyó referencias elípticas al estilo de conducción de la dirigencia política y al clima electoral que vive el país.

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