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"Nos dieron alegría en medio del dolor"

Mario Sábato, hijo del escritor, dijo que a la ceremonia para despedirlo “se acercó mucha gente humilde y honesta, gente que lo necesitaba tanto como sus familiares más directos”. Hubo un homenaje en la Feria del Libro
domingo, 01 de mayo de 2011 · 00:00
“Mi padre es un ejemplo de los que antes había y hoy no abundan. Ejemplo de compromiso, coraje civil, de vivir intensamente los ideales y la gente lo que valora es eso y lo que llora es la pérdida de uno de los últimos exponentes de este ejemplo civil”, sentenció.

Consultado acerca de cuál fue el mayor momento de felicidad del escritor, dijo: “La irrupción de los nietos fue el mayor alegría de la vida de mi padre, esto no lo diferencia de nadie, justamente, sino que lo emparenta con todo el mundo. El premio Cervantes, más importante que el Nobel, era incomparablemente menos que afeitarse a las 17 porque a su nieta le gustaba ver cómo lo hacía”.

El fin de una generación

“Teníamos a Borges, Bioy Casares… era una especie de milagro, algo que no se repite hoy. Los chicos no tienen esa ventaja. Algunos dicen que mi padre pasó de moda y me causa gracia porque los grandes nunca pasan de moda… el brillo de lo eterno”, mencionó.

En igual sentido, dijo que “va a aparecer gente que por un rato postergue a los grandes, pero cuando esos desaparezcan, seguirán prevaleciendo Borges, Bioy Casares…”

“Fue un gran momento que cambió a la literatura latinoamericana. Esperemos que el milagro se repita”, mencionó para luego recordar que Sábato jamás se preocupó por no haber ganado un Nobel, “aunque la plata le hubiera venido bien en algunos momentos”.

Homenaje

Organizado conjuntamente por la Fundación El Libro y el Instituto Cultural bonaerense, del homenaje participaron la escritora María Rosa Lojo y el presidente del Instituto Cultural, Juan Carlos D Amico.

El homenaje se realizó en la Sala Jorge Luis Borges de la Feria Internacional del Libro.
Mario acercó al público el perfil más humano de su padre e, incluso, divertidas vicisitudes familiares.

"Parecía muy duro, pero no lo era tanto. Se escudaba detrás de esos anteojos de armazón grueso y negro", recordó el hijo menor del autor de "El Túnel", cineasta de profesión, tan solo unas horas después de la inhumación de su padre, de quien recordó su "vitalidad trágica".

¿Cómo llevaba la familia ese sentimiento trágico que acompañaba a Sábato?, le preguntó Damico. "El trataba de inundar la casa con esa pesadumbre, pero no lo dejábamos. No se puede estar triste y angustiado todo el tiempo, le decíamos, especialmente sus nietos", reveló Mario, dejando filtrar la atmósfera familiar de la casa de Santos Lugares, donde vivió el matrimonio y sus dos hijos.

Otro tema al que se refirió fue al gusto musical del escritor: "Mi padre era melómano y yo también, pero me llevó largo tiempo convencerlo de que escuchara a Mozart, porque él decía que su música no era suficientemente grave y tenía un espíritu jodón", dijo ante la risa de una sala colmada.

Otra anécdota fue la relación del escritor, un hombre usualmente serio y melancólico, con sus vecinos de Santos Lugares.

"¿Tu papá de qué trabaja? No va a la fábrica. No es ferroviario. ¿Entonces, qué hace?", recordaba Mario que le preguntaban de niño y adolescente.

Con el tiempo, los vecinos se fueron dando cuenta de lo que hacía Ernesto y tuvieron que aceptar que en el barrio vivía un hombre famoso. "Todo se fue aclarando cuando comenzaron a llegar periodistas de todo el mundo preguntando por la casa del escritor... Ahí se fueron convenciendo", afirmó.

Luego de la entrevista, la audiencia aplaudió largamente en honor a uno de los mayores escritores argentinos del siglo XX y se proyectó el documental "Ernesto Sábato, mi padre", de Mario Sábato.

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