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Pruebas adulteradas: El defensor de Carrascosa apuntó contra los fiscales

Fernando Díaz Cantón, representante del acusado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dio a entender cierta tergiversación de pruebas en el caso.
viernes, 13 de mayo de 2011 · 00:00
Un caso polémico que no se aclara y muchas dudas. Ahora, el defensor de Carrascosa sostuvo que los fiscales  actúan de esta manera "para proteger a Molina Pico de los errores garrafales que ha cometido desde los comienzos de la causa".

Según Cantón esas equivocaciones "han llevado al fracaso de la causa en lo que a la individualización de los verdaderos autores del homicidio se refiere" y que por eso llevó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), "para sacarla del país, porque hay una conspiración de la Justicia".

"¿Por qué los fiscales tergiversan la prueba de este modo? En efecto, Molina Pico no ordenó la autopsia sino un mes después de la muerte, ni hizo pericia de rastros enseguida y no franjó la escena del crimen", afirmó Díaz Cantón en un comunicado.

En cuanto al asesinato, se preguntó quiénes son los verdaderos autores del homicidio y aseguró que se trató de "una mujer y un hombre que nunca fueron individualizados".

"En efecto, en la escena del crimen fueron hallados rastros de sangre (alfombra y baño) de dos personas que fueron comparados por pruebas de ADN con sangre de los imputados y con la víctima y se comprobó que esa sangre no corresponde ni a María Marta, ni a (su cuñado Guillermo) Bártoli, ni a Hurtig, ni a Carrascosa ni a ninguno de los familiares y personas imputadas", recordó.

A su entender, los rastros de sangre, "demuestran que son las personas que sostuvieron una lucha con la víctima previo a dispararle, como está demostrado en la causa, de lo contrario no habrían sangrado en el lugar".

"Esto es gravísimo: no sólo no hay pruebas de que Carrascosa, Hurtig y Bártoli hayan matado a María Marta sino que hay pruebas directas de que los autores fueron otras personas que ninguna vinculación genética tienen con ellos", remarcó.

Díaz Cantón también hizo mención a otro detalle: "a la hora del hecho fue desactivada la alarma perimetral del country, lo que está comprobado en la causa".

El defensor criticó el hecho de que los fiscales Márquez y Loterstein fundamenten su pedido de detención en lo mismo que la Sala I del Tribunal de Casación penal basó la condena a prisión perpetua de Carrascosa.

"Están queriendo empujar la llegada de la masajista" Beatriz Michelini a la casa de Carrascosa, consideró el letrado, e insistió en que el viudo llegó a su propiedad, autorizó el ingreso de Michelini a través de la guardia y que "así es perfectamente posible que ésta haya llegado a la casa y estuviera dentro de ella cuando se produce la llamada de las 19:07".

Según recordó Díaz Cantón, la imagen captada por la camara de seguridad del country muestra a Michelini entrando al lugar a las 18:59 y, sobre la base de testimonios de los vigiladores, luego de un viaje de cinco minutos, ella llega a la casa y Carrascosa le pide ayuda para asistir a su mujer.

Sin embargo, dijo que los horarios de las imágenes no deben tomarse como prueba "porque funcionan mal, ya que arriba mostraban las 18:59 y abajo la 17:10". En cambio, para los fiscales, la masajista a esa hora estaba todavía en el ingreso al country, según las cámaras, llamados y testigos, y llega a las 19:24, cuando en la casa ya estaban Hurtig y Bártoli junto a Carrascosa mientras llamaba al servicio de emergencias.

Respecto de cómo y por qué mataron a María Marta, el abogado dijo que "es evidente que esas personas no individualizadas, con la complicidad de algún vigilador o de alguna persona del country, con una tarea de inteligencia previa, desactivaron la alarma e ingresaron a robar en la casa de los Carrascosa".

"Hete aquí que María Marta regresa antes de lo previsto a la casa y sorprende a los ladrones dentro de ella. Se desarrolla una pelea y la matan", sostuvo el abogado sobre los hechos.
Para Díaz Cantón, "con su persecución a la familia, el fiscal lava sus propias culpas, y ahora sus compañeros lo protegen, pero a los verdad

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