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Políticos y dirigentes en la mira: Descubren tareas de espionaje oficial

Fueron difundidos en una página Web, registros telefónicos, documentos, mails y fotografías con información privada conseguida ilegalmente. La SIDE niega ser la responsable.
sábado, 13 de agosto de 2011 · 00:00
Algo que ocurrió en varios lados del mundo, tiene su eco en Argentina: Gran parte de la dirigencia política, de los líderes sociales o territoriales, también periodistas, jueces y montones de extranjeros, han sido víctimas del espionaje ilegal, y probablemente lo sigan siendo.

Si bien lo desmienten, todas las sospechas apuntan a alguno de los servicios de Inteligencia del Estado , en especial a la SIDE.

El espionaje albiceleste parece ser chismoso y se ocupa de cuestionaes, tales como: ¿De qué se habla en una asamblea piquetera? ¿Tiene amantes tal funcionario? ¿Cuáles son los contactos del ministro X? ¿Para qué se reunen los dirigentes vascos? ¿En qué anda tal opositor o cuáles son las debilidades del aliado de turno?.
 
Los documentos hallados y subidos a Internet, van al menos desde los años 2002 al 2006.

¿Quienes estuveron perseguidos?. Entre los damnificados figuran, de acuerdo a lo que menciona Clarín en su edición de hoy, muchos hombres del Gobierno, como José Pampuro (entonces ministro de Defensa) o Alberto Fernández (era jefe de Gabinete), hasta aliados como Martín Sabbatella, pero también jueces federales como Daniel Rafecas, piqueteros oficialistas (Luis D’Elía) y enfrentados al gobierno (Juan Carlos Alderete), además de muchos otros, entre periodistas, senadores, militantes de partidos de izquierda y hasta madres reunidas para denunciar el gatillo fácil.

Se trata de la página Web www.leakymails.com que fue creada en mayo pasado para este fin, el de divulgar correos electrónicos vulnerados, fotos íntimas, conversaciones telefónicas e incluso “Carpetas” con datos privados de personajes públicos y no tanto. El miércoles, a raíz de una denuncia del Ministerio de Seguridad por “violación de Secreto de Estado”, el juez federal Sergio Torres ordenó el inmediato bloqueo de la misteriosa página . Pero, al parecer, no es esa una tarea sencilla y los administradores de la web -cuya identidad nadie conoce- respondieron con la prepotencia de los que se sienten muy confiados. Más que bloqueados, ayer por la mañana amanecieron cargando un montón de información sensible, que según ellos corresponde a los archivos secretos de la Secretaría de Inteligencia , la SIDE.

Los autores del espionaje, la gran incógnita. Fuentes de la SIDE desmintieron a Clarín tener alguna responsabilidad y se defienden con un dato cierto aunque para nada definitivo, esto es, que ninguno de los documentos revelados contiene sello de origen o alguna marca que permite conocer a sus autores. Eso sí, la lectura de la información no deja dudas: tiene que ser responsabilidad de algún aparato de Inteligencia oficial, sea de la SIDE, de las Fuerzas Armadas o policiales. De otro modo, no hay manera de explicar una cobertura de objetivos tan amplia .

¿Pero a qué organismo privado le pueden interesar los movimientos de los vasco-argentinos y, al mismo tiempo, el de los piqueteros? Leer y concentrarse en la información de leakymails es una tarea tediosa, ya que es extensa –puede ocupar días– y generalmente insignificante. Pero atención. En los documentos, se exhibe la preocupación pública por ciertos actores políticos y sociales.

Ejemplos. El material empieza en el turbulento 2002, cuando el país era gobernado por Eduardo Duhalde y la sociedad clamaba aún por el ‘que se vayan todos’. De esos tiempos hay registro de un listado detallado de todas las asambleas barriales del país . En 2003, el espionaje se concentró en las organizaciones piqueteras, de gran influencia en ese tiempo, en especial en la Corriente Clasista y Combativa (CCC) que conduce Juan Carlos Alderete, al que seguían a marchas y asambleas. Alderete es uno de los que tiene “carpeta”, esto es, un archivo completo con datos íntimos, vaya uno a saber si ciertos o inventados. Ni siquiera Luis D’Elía se salvó de una investigación aparentemente rigurosa. Y se exhibe una lista digna de los años de l

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