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El verdadero origen del caso Ciccone

Boldt perdió el control de la impresión de dinero y los padrones, y ahora puede perder el control del juego en su principal mercado. El rol de Magnetto y los vínculos con Duhalde
domingo, 15 de abril de 2012 · 00:00
Lo único que ajustamos fue la proyección del crecimiento del PBI, que a comienzos de año era del 2,5% y ahora está en el 9,1 por ciento.” Transcurrían los primeros días del mes de septiembre de 2010 y Mercedes Marcó Del Pont explicaba, con paciencia de maestra a comienzos del año escolar, los cambios hechos al programa monetario del Banco Central.

En febrero de ese año, Marcó del Pont fue designada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en remplazo de Martín Redrado. Su misión: recuperar el Banco Central para ponerlo al servicio del desarrollo económico de la Argentina.

El núcleo duro de esa elección fue el manejo de las reservas y un nuevo rol para la entidad, tal la fortaleza que la oposición intentó sitiar sin éxito. La causa del fracaso opositor fue remplazar batallas políticas por peleas judiciales y escándalos mediáticos.

La nueva política monetaria, resultado de asumir la tasa de crecimiento de la economía que Redrado había escondido bajo la alfombra de su despacho, puso a la Casa de Moneda en el centro de la escena. El crecimiento no se podía sostener sin moneda. Y la vida cotidiana tampoco: “Por falta de billetes y monedas hay incidentes en un Banco Nación” o “Colas en los cajeros para sacar plata”, eran sentencias cotidianas hacia fines de 2010. En línea con el alarmismo que difundía en cadena el partido opositor con acta de nacimiento extendida en Papel Prensa, un aspirante a candidato a casi todo sostuvo que “la falta de billetes es el corralito de Cristina”. La hiperbolización del presente oculta el pasado y disimula la mediocridad de sus oficiantes: el 18 de febrero del año en que explotó la estrategia de no acompañar el crecimiento de la economía con la emisión de moneda, se constituyó el Consejo Coordinador de Políticas Monetarias, Cambiarias y Financieras. Lo integraron el entonces ministro de Economía, Amado Bodou, la flamante presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó el Pont, el vicepresidente de esa entidad y altos funcionarios del Ministerio de Economía.

Boudou sostuvo que “la idea de este Consejo es que funcione para coordinar todas las políticas macroeconómicas con aquellas que tienen que ver con cuestiones monetarias, financieras y cambiarias”, porque “no se puede tener un Banco Central autista”.

CAMBIOS EN CASA DE MONEDA. Creada en 1875, es una de las entidades públicas más antiguas de la Argentina, que no se salvó de la impronta de Eduardo Duhalde. El 3 de abril del año 2003, el efímero presidente firmó el Decreto Nº 777 que introdujo un cambio en la capacidad de la entidad. En el artículo 3º, audaz, Duhalde hace decir a la norma: “Tiene por objeto dedicarse a la fabricación de dinero circulante, especies valoradas, instrumentos de control y recaudación y documentos especiales o generales de todo tipo y especie que le requiera el Estado Nacional.” Redundancia o artilugio contractual, la inclusión del pronominal de tercera persona (le) cambió el alcance de sus funciones. Antes de esa sutil modificación, la actividad a su cargo era “fabricar el dinero circulante, especies valoradas, instrumentos de control y recaudación y documentación especial que requiera el Estado Nacional”. La necesidades de acuñación de moneda y de impresiones de seguridad del Estado Nacional se espejaban en la Casa de Moneda.

En 2003 tomó impulso la transmutación de servicios que siguieron siendo públicos, pero que pasaron a ser materia de negocios privados.

En el contexto de la nueva normativa, se entiende mejor la decisión de Redrado de hacer caer la producción de billetes durante los últimos cuatro años de su gestión. Ese descenso potenció la pérdida ocasionada por la disminución en la facturación de otros productos de Casa de Moneda que pasaron a manos de la empresa Boldt. Una empresa beneficiada sin pudor alguno por Duhalde.

Funcionarios de Casa de Moneda recuerdan que Antonio Tabanelli, el mandamás de Boldt, ingresó al organismo de la mano de la gestión que se inició en el año 200

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