Nacionales

Trasplantan a una embarazada y al poco tiempo nació su beba

El 28 de febrero ingresó Romina Peralta al Instituto Médico Platense y a los dos días llegó el donante que les salvó la vida a ambas
miércoles, 25 de abril de 2012 · 00:00

Al poco tiempo de quedar embarazada eligió el nombre de su beba sin sospechar jamás la odisea por la que atravesaría para que ambas siguieran con vida. La pequeña Aixa, nombre de origen árabe que remite a la vitalidad, sobrevivió a un trasplante hepático que su mamá recibió de urgencia durante la gestación y ocho semanas más tardes nació en La Plata. Se trata del sexto caso en el mundo que tiene resultado exitoso.

El martes 28 de febrero, Romina Peralta (29) ingresó al Instituto Médico Platense con un cuadro de hepatitis fulminante y una encefalopatía. Estaba embarazada de 21 semanas y por el coma hepático tuvieron que conectarla a un respirador artificial. “El cuadro era irreversible y tuvo prioridad nacional para recibir la donación de un hígado”, explicó Eduardo Cassini, director médico del sanatorio.
De acuerdo con Clarín, el donante fallecido apareció a los dos días. El 1° de marzo a la madrugada más de 30 profesionales iniciaron el operativo médico, en el que un equipo de neonatología y obstetricia monitoreó la salud de Aixa dentro del vientre de su mamá. Horas después, Romina –que vive en City Bell y trabaja como empleada doméstica– despertó en terapia intensiva.

“No entendía nada. Pasé por todos los estados. Quería arrancarme las sondas y lloré mucho. Estaba muy angustiada. Recién cuando las enfermeras me explicaron y sentí el bebé en la panza, me fui tranquilizando”, afirmó la mujer que

La cesárea fue el 13 de abril, al cumplirse 29 semanas de gestación y la pequeña Aixa Karymé Ramirez nació con poco más de un 1,200 kilo de peso y un leve grado de inmadurez pulmonar por lo que aún permanece en cuidados intensivos. En pocos días está previsto que le retiren la respiración asistida. “Al verla sentí una alegría inexplicable. Me olvidé de los dolores y por lo que había pasado. Seguimos día a día su recuperación. Cada mañana es un pasito más para irnos a casa”, expresó la mamá que tiene otros dos hijos.

La vida le cambió a Romina y junto a su esposo Marcelo Ramírez (33) reconocen que “antes no tenía conciencia de lo que significa tomar esa decisión. Ahora cambió mi manera de pensar. Donar órganos es apostar a la vida y estoy muy agradecida a la familia que con un gran gesto de amor permitió que mi hija y yo tuviéramos el privilegio de seguir adelante”.

( www.elcivico.com )

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