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La hija de Hebe de Bonafini afirmó que Schoklender operaba a espaldas de su madre

Alejandra Bonafini, imputada en la causa Schoklender, aseguró que las operaciones de Meldorek en Sueños Compartidos eran "maniobras delictivas pensadas por contadores y abogados amigos entre sí"
lunes, 4 de junio de 2012 · 00:00
"Mi madre no es una mujer con estudios y esta fue una maniobra delictiva pensada entre contadores y abogados amigos entre sí; no pudo haberse dado cuenta de lo que sucedía", refirió Alejandra Bonafini, quien además aseguró que la titular de Madres de Plaza de Mayo "no daba las órdenes", como indicó Sergio Schoklender.

Agregó que no se tomaron medidas en su momento porque "atacaron a un lugar vulnerable, que son las Madres y están grandes" y que "si ellos (Schoklender y sus allegados) se rodeaban de cómplices, ¿quién los iba a controlar?".

"Schoklender no era transparente: cuando vivió en el country Highlands, mi madre dijo que se lo había prestado un amigo, ella le creía todo lo que él le decía", explicó Alejandra Bonafini a Tiempo Argentino.

Añadió que "desde 2003 no nos cruzábamos ni hablábamos" y apuntó: "Yo no maté a mis viejos; no soy parricida ni ladrona, él sí".

"No tuve un puesto formal en Madres, pero Schoklender hizo de la Fundación una empresa: antes éramos todos militantes que hacíamos de todo, luego ellos decidían más allá de mi mamá y ella decía: `bueno, está bien`", reseñó.

En ese sentido, destacó que "mientras todo el mundo cobraba, yo seguía poniendo de mi bolsillo".

Alejandra Bonafini está imputada en la causa por de la venta de un departamento a Meldorek, sobre lo que explicó: "Me llamó Patricia Alonso –la mano derecha de Schoklender– en 2010 y me dijo que trabajaban con una empresa que tenía la modalidad de construcción de las Madres y buscaban comprar mi departamento de La Plata para sus ejecutivos".

"Schoklender me acusó de haber manejado subsidios desde el Ministerio de Desarrollo Social por fuera de Sueños Compartidos, pero no tengo ni firma ni poder para hacerlo", replicó.

"Schoklender se metió con lo más sagrado que tiene este país, que es su historia y los años y años de lucha; las Madres son fuertes, creo que no se van a olvidar", concluyó Bonafini tras reflexionar que "los pañuelos siempre van a estar en un pedestal, pero esta es una huella muy profunda".

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