Lo mató porque la violaba y ahora puede quedar presa de por vida

Esta es la historia de Beatriz López, que pasó de víctima a victimaria.
domingo, 26 de octubre de 2014 · 00:00
Argentina.- La muerte y el amor se conjugan en esta historia de violencia de género en la cual quien sufrió los padecimientos, por un hecho equívoco fatal, puede quedar en prisión toda su vida.

La protagonista se llama Beatriz López (36 años)  y en una charla con Clarín desentrañó los padecimientos que sufrió por enamorarse de un policía llamado Gastón Márquez (23 años). Allí empezó su martirio. Beatriz empezó a salir con el hombre de sus pesadillas. Pronto se casaron y empezó el calvario: Su marido la violaba con el bastón policial, que la inmovilizaba con las esposas que luego usaba para trabajar, que le rociaba gas pimienta y que apuntaba a su hija recién nacida con el arma reglamentaria.

Una noche Beatriz le disparó a su marido con esa misma arma, lo mató y ahora podría pasar el resto de su vida presa.

“A los pocos días de relación ya estaba convencido de que yo lo iba a engañar, por eso no quería que saludara a nadie: si alguien me saludaba en la calle enloquecía, así que empecé a caminar mirando para abajo”, cuenta a Clarín. “Intimar era otro problema –dice, y baja el tono de voz–. Salíamos un viernes y compraba 4 cajas de preservativos. Y era toda la noche, toda, sin parar”.

Al cumplir un mes y medio de relación, él quiso que tuvieran un hijo, pero no pudieron. A los pocos meses, Beatriz quedó embarazada y todo empeoró: “Vivía apuntándome a la cabeza con el arma reglamentaria, se iba a trabajar y me dejaba encerrada y sin crédito para el celular. Un día me dejó esposada, mi tobillo con mi mano, y yo con una panza enorme. Otro día quise salir, me dijo ‘andá’ y cuando me paré me roció gas pimienta en la cara”, relató.

La beba nació con una parálisis en la mitad del cuerpo y llegó a estar deshidratada porque él no dejaba que Beatriz sacara el pecho del corpiño en público para amamantarla. “Quería un varón, por eso planeaba matarla de hambre. La disfrazaba de nene, la arrancaba de la cuna y la tiraba al suelo desde el aire”.

La noche en que Beatriz mató a su marido empezó como muchas otras. “Gastón puso una película de zoofilia, fue a buscar el bastón policial, y de nuevo empezó la tortura. Como sabía que tengo asma, me asfixió con frazadas y me empezó a violar otra vez: yo ahí ya no respiraba”, dice. Al lado de su cama estaba la cuna: Gastón miró a Beatriz, se rió y le apuntó a la cabeza a la beba, que tenía 45 días. Le rogó que no lo hiciera,  no lo hizo y cuando él se dio vuelta, Beatriz agarró el arma que había quedado entre las sábanas, le disparó en la sien, lo mató, alzó a la beba y corrió.

La semana pasada, comenzó el juicio por lo sucedido esa noche de 2012 y se resolverá a partir de esta semana. “Los vecinos que vieron cómo le pegaba por la calle estando embarazada están viniendo a declarar. También los que la escuchaban gritar cuando la violaba”, dice Raquel Hermida Leyenda, la abogada que la defiende.

Según consigna Clarín, la pericia psiquiátrica y todos ellos son los que pueden ayudar a definir una historia con dos finales posibles: la historia de una mujer que mató a su marido por la espalda cuando ya no la estaba atacando o la historia de una mujer que no encontró otra salida a la violencia. Presa de por vida o libertad para la victima victimaria. (Redacción especial Minuto Neuquén)

Comentarios

Cargando más noticias
Cargar mas noticias