ARA San Juan: los escalofriantes detalles del informe sobre el hundimiento del submarino

La Comisión Bicameral del Congreso encargada de investigar lo que pasó con el navío presentó el relato final de los hechos hace unos días.
sábado, 20 de julio de 2019 · 10:28

La Comisión Bicameral del Congreso encargada de investigar el hundimiento del submarino ARA San Juan dio a conocer su informe final sobre las causas del lamentable hecho que terminó con la vida de sus tripulantes.

Si bien el documento aclara que el hecho de no contar con el submarino "impide esbozar una única teoría concreta" sobre lo que ocurrió, toma como principal hipótesis un "principio de incendio" ocasionado por "la entrada de agua de mar al balcón de baterías".

En ese sentido, la comisión apuntó contra la reacción de la cadena de mando de la Armada al tomar conocimiento del principio del siniestro y apuntó principalmente contra el por entonces jefe del Estado Mayor de la Armada, Marcelo Srur, el jefe de Adiestramiento y Alistamiento, Luis López Mazzeo, y al comandante de la fuerza de submarinos, Claudio Villamide.

De acuerdo a los investigadores, "existió por parte de las autoridades navales una subestimación de la gravedad del incidente, situación que no permitió que aflorara un sano criterio de la necesidad de coordinar apoyo para el submarino siniestrado".

¿Qué pasó finalmente? ¿Cuáles son las presunciones de la investigación?

Cerca de la medianoche del 14 de noviembre de 2017 el submarino ARA San Juan lidió con un principio de incendio en el tanque de baterías del navío, que -a media mañana del día siguiente- terminó en un "colapso estructural" matando a los 44 tripulantes a bordo.

Esta hipótesis surgió tras 16 meses de intenso trabajo ante el reclamo de los familiares de las víctimas fatales. El documento indicó que la primera señal de alerta que dio la tripulación a sus jefes fue a las 23.42 horas, del 14 de noviembre, cuando el teniente de navío Fernando Vicente Villarreal, jefe de Operaciones del ARA San Juan llamó al jefe de Operaciones de Submarinos, capitán de fragata Hugo Miguel Correa.

En esa comunicación se informó que habían tenido un principio de incendio en el tanque de baterías número 3, que estaba controlado, que apreciaban que había sido producto de la entrada de agua de mar por el sistema de ventilación. 

Poco más de 10 comunicaciones son las que se dieron entre el submarino y los jefes de la Armada hasta el momento del siniestro que terminó con el peor final. Pero la subestimación de las autoridades, ante la gravedad de la situación, frenaron el envío de la patrulla y la ayuda que pudo haber evitado tan trágico incidente.

En ese momento, el ARA San Juan se encontraba en la segunda Fase de la Etapa N°3, denominada "Ejercicio conjunto de ataque y posterior patrulla". Allí, efectuaba adiestramiento naval y operaciones, manteniendo el esfuerzo de vigilancia y control en un área específica, en tareas de identificación de buques que operaban fuera de la milla 200 del Mar Argentino y se encontraba navegando con una velocidad de 5 nudos, en medio de una tempestad. 

Según especificó el informe de la Bicameral, a las horas 0.58 hubo comunicación entre Villamide y Fernández, en la cual, el comandante de la fuerza de Submarinos le ordenó cancelar la patrulla y poner rumbo de regreso a Mar del Plata. La respuesta fue que eso "lo haría cuando volviera a inmersión, porque en ese momento navegaba en alejamiento de la costa”. 

Recién a las 6 de la mañana el ARA San Juan informó que estaba en inmersión. Finalmente, a las 7.19 se produjo la última comunicación telefónica, donde se informa que ya estaban en inmersión, con rumbo a Mar del Plata, propulsando con circuito dividido, a una velocidad de 5 nudos.

Todo indica que a las 7.33 estaba a 18 metros de profundidad, a las 8.52 estaba a 40 metros y a las 10.51 se registra el "evento acústico anómalo", que se produce con motivo del "colapso estructural del submarino ARA San Juan", cuando estaba a entre 550 y 750 metros de profundidad. Como consecuencia, los investigadores concluyeron en que el submarino quedó hundido a 907 metros de profundidad en el Atlántico Sur.