Macri y Alberto, un peligroso juego financiero

Los candidatos del oficialismo y la oposición, transportaron su campaña electoral a la situación económica.
viernes, 30 de agosto de 2019 · 09:05

Mauricio Macri y Alberto Fernández trasladaron su campaña electoral al delicado tablero financiero. Los avisos que realizó Hernán Lacunza sobre la deuda pública fueron la respuesta a deficiencias del programa económica. Pero además deben comprender que están atravesando un criterio electoral.

Los analistas del mercado interpretaron que la decisión de postergar los pagos de deuda obedeció a que los funcionarios del Fondo Monetario Internacional se fueron del país sin despejar la incógnita más importante, el Gobierno Nacional no tiene claro si se producirá el desembolso de 5400 millones de dólares previsto para septiembre. La posibilidad de no recibir esos recursos afecta mucho la disponibilidad de divisas del Tesoro.

En Washington la suspensión del pago de septiembre está siendo analizado desde que Macri salió debilitado de las elecciones primarias y, especialmente desde que anunció medidas fiscales no consultadas.

La hipótesis de o contar con esos 5400 millones de dólares cada vez es más probable, esto llevó a Hacienda y Finanzas a suspender pagos de Lete y Lecap, y a enviar al Congreso un proyecto para modificar vencimiento de la deuda.

Macri eligió este camino pensando en un conflicto con Fernández, que cada día es más  acertado. Simplificando, resolvió hacer lo que su rival propuso. Además, encontró la respuesta a la reticencia de su principal rival a coordinar una receta que impida el agravamiento de la crisis.

Envió al Parlamento de los proyectos sobre deuda se corresponde con esa idea y guarda un mensaje para el candidato del kirchnerismo.  "Estoy dispuesto a hacer lo que venís recomendando, pero si lo hacemos juntos". La jugada fue desconcertante, Diputados relevantes del Frente para la Victoria no querían ayer definirse frente al desafío esperando una indicación del candidato.

Lacunza reconoció que la reprogramación de la deuda, sobre todo la cifrada en Lete y Lecap, afecta a bancos y aseguradoras. También a fondos comunes de inversión, que ayer soportaron fugas considerables. 

El discurso oficial de las últimas 48 horas revela que el Gobierno no comparte esa preocupación. Y eso deja también entrever que la confianza en la reelección está muy debilitada. Tanto Lacunza como Sandleris sugieren que están dispuestos a gastar todos los dólares que sean necesarios para defender la actual paridad. 

La estrategia de Macri tiene también un pliegue político-electoral. Muchos especialistas en finanzas consideran que los anuncios sobre deudas deberían ir acompañados de alguna restricción a la compra de dólares. Macri volvió a demostrar ayer, durante la reunión de gabinete, que atribuye todos los dramas de la economía a Fernández. No toleró siquiera una mínima objeción de Rogelio Frigerio. Ni de Marcos Peña.

Fernández tiene derecho a alegar que él debe obedecer el mandato electoral. A él lo votaron para forzar un cambio en la actual política económica, que tiene, o tenía, en el acuerdo con el Fondo su capítulo principal. A Macri le cuesta admitir esa decisión de la ciudadanía.

La crisis que de nuevo se está cursando en la economía modelará al próximo oficialismo y a la próxima oposición. Fernández debe saber que del nivel de convulsión actual dependen los grados de pobreza y malestar social, los niveles de reservas monetarias, la tasa de inflación, el retraso tarifario y el flujo de inversiones de la próxima administración, que, es muy posible, será la suya.

La tormenta determinará también la calidad de la oposición. Si Macri sale derrotado, la consistencia de Cambiemos dependerá de la cantidad de votos obtenidos. Es decir, del número de bancas legislativas que retenga y de que siga ofreciendo o no un proyecto de poder.

Otro factor es si Horacio Rodríguez Larreta retendrá la Capital. Todo indicaría que sí, aunque Fernández se volcará al proselitismo de Matías Lammens. Hay un tercer aspecto del problema: será muy difícil para algunos candidatos defender la política económica durante lo que resta de campaña. ¿Podrá María Eugenia Vidal repetir que hay un solo camino posible en el desolado conurbano bonaerense? Seguro que no. Deberá asumir un tono crítico. Quiere decir que en estos meses se dirime también el futuro interno de Cambiemos.

 

 

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