Se cumplen 55 años de “La Noche de los Bastones Largos”, el mayor golpe a la Universidad argentina

La dictadura militar de Juan Carlos Onganía ordenó una de las páginas más oscuras de la historia.
jueves, 29 de julio de 2021 · 14:15

El 29 de julio de 1966, la dictadura militar liderada por Juan Carlos Onganía ingresó a la fuerza a cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires y terminó con una de las represiones más oscuras de la historia argentina: “La Noche de los Bastones Largos”.

En este sentido, Onganía consideraba a los docentes y las autoridades de la UBA, junto con sus estudiantes, como “una cueva de marxistas” por lo que, a un mes del golpe de Estado contra el presidente radical Arturo Illía, decretó la intervención de las universidades, acto por lo que les quitaba la autonomía histórica, y terminaría en aquella oscura madrugada.

La policía ingresó primero a la facultad de Ciencias Económicas.

De esta manera, el objetivo era “eliminar las causas de acción subversiva”, por lo que las autoridades de ocho universidades nacionales tenían que dejar sus cargos para que asuman los interventores que iban a depender del Ministerio de Educación de la Nación.

Por su parte, el rector de la UBA, Hilario Fernández Long, renunció y, junto con nueve decanos, realizó asambleas en oposición a la intervención. El resultado fue trágico: “La Noche de los Bastones Largos”.

La represión finalizó con más de 400 detenidos y detenidas y con la asunción de Luis Botet como interventor de la UBA por orden de Onganía, con la frase que graficó un período histórico: “La autoridad está por encima de la ciencia”.

Una de las imágenes más emblemáticas y trágicas que quedaron como registro de aquella noche.

 

Las consecuencias: fuga de cerebros

Los ataques de la dictadura y la persecución a aquellos y aquellas que se oponían al régimen hicieron que una generación de pensadores y pensadoras se exilien. Se calcula que cerca de 1.500 docentes, investigadores y estudiantes buscaron refugio en otras universidades regionales, de Estados Unidos y de Europa.

Por otro lado, esa noche fue un anticipo de lo que vendría diez años después con la dictadura cívico militar más sangrienta de Argentina: un periodo en el que se instauró la persecución política e ideológica que escribiría las peores páginas de la historia.

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