Neuquén

La provincia vive el verano

La capital y ciudad central en el Alto Valle se muestra repleta de vida y reclama un lugar más allá de la mera escala en los viajes a los lagos patagónicos.
lunes, 12 de enero de 2009 · 00:00
Por la Ruta 22, por Casa de Piedra, por el Camino del Desierto; la mayoría de los caminos que llevan a San Martín de los Andes, Bariloche o La Angostura implican atravesar la ciudad de Neuquén. La ruta se convierte en avenida central y tan sólo llaman la atención del viajero el shopping con dimensiones porteñas y el casino de tamaño boreal. Pero para el viajero que dispone de tiempo y que lleva curiosidad en el equipaje, Neuquén tiene más para ofrecer. Y sentarse un miércoles a las 11 de la noche en El 32, bar emblemático del Boulevard Argentino, alcanza para entender de qué se trata. Neuquén exhibe un movimiento que muchos centros turísticos envidiarían. En parte son los estudiantes que vuelven de Córdoba, La Plata o Buenos Aires quienes le dan vida al centro neuquino, incluso en plena semana. Pero también se ven familias jóvenes, grupos de amigos y una movida a la que pocos apostarían sin verla.

Los sitios para estar a tono van desde clásicos como la Pizzería Franz y Peppone, que combina platos de gastronomía alemana con calzones y pizzas de excelente factura. Bajando por el Argentino hacia el río, aparece el mencionado 32. Es una esquina frente al municipio. A primera vista no sorprende, salvo porque no parece haber una mesa libre. Los fines de semana es el sitio de la previa. Los shows en vivo y la barra de tragos más completa de la ciudad sirven para ponerse a tono y moverse, desde Roca 2 hasta Alvear 59. Son apenas 60 metros hasta La Casona, una de las discos más tradicionales y con mejor ambiente de Neuquén, informa el portal neuquenonline.com

Pero en el mismo centro hay otros programas posibles. En Brown al 100, casi en el cruce con la Diagonal Alvear, Olivetto ofrece su cocina de autor que sorprende con entradas como el blinis con trucha ahumada, caviar y crema ácida, o platos como el lomo con crema de hongos frescos acompañado de papas al aceite negro de trufas.

Sin salir de la zona, el restaurante Del Sur, ubicado en el hotel Amúcan, tiene 30 años de historia, pero han sido los últimos los que lo llevaron a una propuesta gastronómica que hace honor a su nombre. Tablas de ahumados regionales, la trucha moquehue (sobre un colchón de hongos y verduras al vapor) o ravioles negros rellenos de salmón y acompañados con salsa de camarones, bastan para disfrutar a pleno de la carta.

Finalmente, hay variadas opciones para las tardes de fin de semana, como el café Fenoglio de Alvear y Martínez, o el propio Café Martínez, miembro de la clásica franquicia de norte del Gran Buenos Aires. A menos de 100 metros, la heladería y chocolatería local Piré es un secreto a voces en la Patagonia: copas heladas, sabores a base de chocolates artesanales y una repostería envidiable conforman su oferta de delicias imperdibles.

Pero Neuquén no es sólo buena comida. Es la única ciudad del país que cuenta con una sucursal del Museo Nacional de Bellas Artes. Se trata de un edificio de 2.200 metros cuadrados que se encuentra ubicado en el centro y cuya muestra inicial incluyó obras europeas desde el Renacimiento hasta el siglo XIX, así como colecciones de arte argentino, desde el siglo XIX hasta la actualidad. Mantengo, Durero, Zurbarán, Soraya, Zuluaga, Rodin, Toulouse Lautrec, Torres García, Figari, Portinari, Pueyrredón, Cándido López, Spilimbergo y Quinquela Martín, entre otros. También cuenta con muestras itinerantes, que son expuestas en una de las alas del edificio.

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