Neuquén

Sobre la estrategia de Sapag de cara al 2011

Se bajó Sapag de interna MPN para retener poder en 2011 y se especula con que pretende establecer una alianza con los Kirchner, de acuerdo a lo publicado hoy en una nota de un periódico nacional.
jueves, 22 de julio de 2010 · 00:00
Neuquén - La trágica muerte de Luz Sapag no solo golpeó en lo emocional a su hermano, el gobernador Jorge Sapag, sino que provocó un impacto crucial en ese sector del Movimiento Popular Neuquino y como una bomba de retardo sus efectos comienzan a percibirse a medida que pasa el tiempo.

En medio del luto el mandatario -sin figuras aglutinantes en su entorno que le garanticen lealtad a toda prueba para su principal objetivo que es la reelección- decidió bajarse de la pelea por el control partidario, un tema que no es menor en una agrupación política que por sí sola supera, holgadamente, en afiliados -tendrá al momento de las elecciones fijadas para el próximo 15 de agosto, unos 114/115.000 adherentes- al resto de los partidos que irán por el principal sillón de la Provincia en 2011.

Precisamente, confiado en que tiene mas resto afuera que adentro, Sapag dio este paso al costado en el partido y se reserva para la pelea reeleccionista donde no solo decidirán los afiliados del MPN sino los independientes, un terreno resbaladizo para su principal contrincante Jorge Sobisch por el resquemor que aún genera el ex mandatario en capas importantes de la sociedad local.

Planteadas así la cosas, la interna tendrá dos contrincantes de peso: Sobisch y su ex lugarteniente, José Brillo, ambos signados por una actitud decididamente anti K, un dato que no es menor debido a la fuerte influencia que ejerce Néstor Kirchner en los asuntos provinciales. No hay momento, en sus apariciones públicas, que el gobernador no pondere su alianza estratégica, eufemísticamente denominada «Federalismo de Coordinación» con la presidenta Cristina de Kirchner, pese a las tribulaciones a que lo somete el Gobierno nacional: atraso en los auxilios financieros que le complican la gobernabilidad por la mora en el pago a proveedores y contratistas y los fondos destinados a viviendas, además de amenazar con sacar a la provincia del programa de desendeudamiento por juicios contra La Nación de administraciones anteriores, o sea Sobisch. Ni hablar de mejorar los precios del gas y petróleo que sacarían a Neuquén de sus penurias financieras y potenciaría enormemente las posibilidades de su socio neuquino.

Sólo por ahora se mantie-nen las promesas ecuménicas de la Casa Rosada de construir la represa de Chihuidos I, el mas importante emprendimiento público desde la construcción de las grandes represas hace unos 30 años, cuya inversión de 1.500 millones de dólares provocaría un impacto brutal en la economía regional, similar a la del Chocón en el principio de los años 70.

Hace un tiempo no muy lejano Sapag imaginó -como al pasar, pero en él nada es casual- que podría compartir fórmula con Néstor Kirchner, aunque luego se encargó de desinflar su propia versión. Pero tanto él como el principal habitante de Olivos saben que Jorge Sobisch es un adversario a vencer y no debería -para sus intereses, claro- retomar el poder en una provincia estratégica con gas y petróleo. Pero, al igual que Sapag, los Kirchner también tienen otras cartas para jugar en este escenario patagónico, aunque los conmueve muchísimo menos que La Matanza o algún otro partido del conurbano bonaerense. Tanto el intendente de la capital, el radical K Martín Farizano, como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli pueden contar con la bendición del matrimonio presidencial pero ninguno reúne las condiciones estratégicas, políticas y económicas que tiene el actual mandatario de Neuquén.


Fuente: Ambito.com

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