Rompió el silencio Ángela, la mujer cautiva 5 meses por su ex

El relato de una joven al filo de la muerte.
miércoles, 27 de enero de 2016 · 00:00
NEUQUÉN- Rompió el silencio Ángela Garro, la mujer que estuvo en cautiverio 5 meses en Colonia Rural Nueva Esperanza (Neuquén)."¿Sabés cuánto tiempo estuve buscando un agujero para poder escaparme?", dijo en declaraciones a los medios locales.

Ángela, quien corrió sin mirar para atrás el jueves 21 de enero cuando su pareja Jorge García trató de meterla por la fuerza en el camión, lloró y relató su calvario.

Esa mañana el hombre, de 36 años, fue a una ferretería en Ciudad Industrial, junto a la joven, de 29, y la más pequeña de sus seis hijos. "Él me miraba del camión constantemente, presentía que me iba a ir. Dudé muchas veces. Las ganas de irme eran terribles. Lo que pasa es que siempre le tuve miedo. Al pasar los años fue volviéndose más agresivo", afirmó Ángela.

García ejercía violencia de género contra ella de forma sistemática y hacía unos cinco meses que la tenía a su merced. Lo denunció, pero no logró respuestas efectivas del Estado. "Todo el tiempo me pegaba, me obligaba a estar con él, yo no podía decir que no a nada porque se ponía más loco y me pegaba como una bestia, sentía que me iba a morir". 

Luego de más de diez años de maltrato, la mujer decidió poner punto final a la relación con el padre de sus seis hijos. Hizo la denuncia y logró una orden de restricción. Pero veinte días después, cuando iba a una carnicería a pocas cuadras de su casa, el hombre la subió por la fuerza a su camión y se la llevó a la casa que habían compartido en la meseta.

El tormento de Ángela fue permanente: "Cuando le suplicaba que no me pegara más porque me iba a matar, me decía que no le importaba que me muriera, que así me iba a hacer pagar por haberlo denunciado", aseguró.

Los últimos días los recuerda como los peores: "No podía ir al baño, porque entraba conmigo asegurándose de que no me escapara".

El caso de Ángela estuvo judicializado desde un primer momento y, además de la orden de restricción, la Policía debía cumplir con rondines, pero sólo fueron 20 días.

"Siento que la Justicia me abandonó, nunca se preocupó por saber cómo estaba yo. Nunca se preocuparon por acercarse a verme. Pero a pesar de todo hay que denunciar, una no puede quedarse callada", concluyó Ángela. (Redacción especial Minuto neuquén)

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