Especial Minuto Neuquén

Elecciones: Llega la hora de la verdad en Neuquén

Un recorrido sobre los posibles escenarios a los que los candidatos se enfrentan.
miércoles, 6 de marzo de 2019 · 11:04

NEUQUÉN.- Muchas sorpresas no aparecen mirando el futuro cercano. Eso no quiere decir que no sucedan. El diez de marzo (día de las elecciones), asoma como una prueba de fuego para el partido hegemónico por años en el poder y como una verdadera hazaña para aquellos que ansían arrebatárselo.

Si hablamos de candidatos, todo lo que se puede decir, es "más de lo mismo". El mandatario provincial y aspirante a la reelección sigue con su latiguillo proselitista: Vaca Muerta y Neuquén como "marca registrada de confianza y previsibilidad en el mundo". Gutiérrez enfatiza una y otra vez, en el hecho de que la provincia "es faro en el país, tiene un proyecto político que es autónomo del gobierno nacional de turno".

Por su parte, Horacio Quiroga, esta vez cree que puede dar el ansiado batacazo. Su cara es el emblema del anti populismo y su gran fortaleza se asienta, según él, en la visible necesidad de los votantes de "no volver al pasado" y en un modelo de gestión transparente basado en decir la verdad y en no gastar más de lo que se puede, muy característico del actual oficialismo nacional, pero nombrando poco a Macri porque, habida cuenta de la situación, la consecuencia lógica, es la fuga de votos.

A Pechi no le queda remedio: Debe reconocer que el gobierno actual no ha "dado las respuestas" necesarias, ni ha logrado "el resultado en materia económica nacional", pero enfatizar en que no se juega la Presidencia, sino que se vota una dirigencia esencialmente “provincial”, es su gran “caballito de batalla”.

De Ramón Rioseco quedan los vestigios de aquel rebelde piquetero y su actualidad está apoyada sobre una forzada base k que cree que será suficiente para lograr su anhelo: En su figura poco abundan las convicciones profundas y reina mucho de conveniencia en esta alianza. Lo cierto es que crece en votos y que, a juzgar por los sondeos, se le percibe como un personaje amenazante.

Después vienen los que prefieren la derrota en su ley, con las mismas armas de siempre tales como Lamarca, Godoy y Vidal, los ojos críticos del MPN, los grandes evaluadores del escenario actual. Estos personajes no son menores, son oposición creciente y parte relevante en el juego parlamentario y en el debate democrático: todos saben que son necesarios pero nunca suficientes para dar el "gran golpe".

Lo cierto es que desde 1963,  el Movimiento Popular Neuquino (MPN), ganó todas las elecciones a gobernador y desde dentro, se mira con mucha expectativa lo que va a suceder: Si bien muchas encuestas aseguran un triunfo de Omar Gutiérrez, preocupa la creciente intención de voto al candidato kirchnerista,a quien, el aspirante a la reelección,  sólo aventajaría por un 4%. Otros sondeos, contrariamente, dan directamente como ganador a Rioseco por una diferencia de 3%.

A este escenario se suma la aparición del ex gobernador Jorge Sobisch quien, si bien sigue afiliado al MPN, representa a la Democracia Cristiana y podría arrancarle algunos votos al actual gobernador y generar un giro drástico en la elección, en este último tramo. Algunas mediciones le dan una intención de voto entre el 7 y 8%, que dividiría entre los candidatos del MPN y de Cambiemos, por ser su electorado antikirchnerista.

En tanto, de ganar Rioseco, la clara señal sería el reflejo más fiel del descontento con la gestión del gobierno macrista, una especie de “voto castigo”, y una impensada victoria de Cristina Fernández de Kirchner, en una provincia en donde ni siquiera gobierna su espacio. Si la elección de Neuquén queda para Unidad Ciudadana, puede considerarse como el preámbulo de la concreta vuelta del kirchnerismo, el regreso de un espacio resurgido de las cenizas.

Es por ello, que hasta último momento, los actores preparan su escena final y la política nacional observa con mucha atención este primer round, ya que, desde lo simbólico, es muy relevante: Una victoria peronista impactaría a nivel macro, con consecuencias devastadoras para la proyección de Cambiemos en el futuro.

Este próximo domingo, los votantes tienen en sus manos la gran decisión del futuro neuquino. Todo puede pasar, todo puede cambiar… pero también, todo puede seguir como siempre: Debido a que en Neuquén no hay balotaje y el ganador se consagra con apenas la diferencia de un voto, cada sufragio definirá una parte del gran último acto donde habrá heridos y ultimados, así como también se construirá o se consolidará un gran líder que comandará la tierra neuquina, la gran provincia de las oportunidades, el suelo en donde la Argentina  tiene su tesoro en estado bruto, que alguien debe saber pulir; ojalá que con buenas herramientas…

Por Elizabeth Andrea Potenzoni para Minuto Neuquén