Conmovedor: una enfermera voluntaria vacunó a su bisabuela en Neuquén

Sol tuvo la oportunidad de aplicarle la Sputnik V a Victoria, de 85 años.
sábado, 6 de febrero de 2021 · 17:26

La pandemia del coronavirus en la ciudad de Neuquén tuvo este jueves un episodio feliz cuando una enfermera de tan solo 23 años tuvo la oportunidad de aplicarle a su bisabuela, de 85 años, la vacuna rusa.

Se trata de Sol Romero, una joven que empezó a estudiar enfermería hace ya 3 años y que se ofreció como voluntaria para inmunizar a las personas con la Sputnik V en la región. Los profesores de su carrera les habían transmitido lo importante que es que, como estudiantes de enfermería, participen voluntariamente de la campaña de vacunación. Por lo tanto, Sol y otras compañeras empezaron a capacitarse para llevar a cabo una tarea tan esencial en esta época que estamos viviendo.

Así fue que el pasado 28 de diciembre la trabajadora de la salud empezó a aplicar el fármaco a otros compañeros del sector de la localidad. Luego, le seguirían miembros de las fuerzas de seguridad y personas mayores de 60 años. Ahí es cuando entra a escena Victoria, la bisabuela de Sol que, en principio, no quería saber nada con la vacuna rusa. No obstante, a la enfermera se le ocurrió una idea: decirle a Victoria que ella sería la encargada de vacunarla. Así, logaría disuadir a la mujer para que aceptara inmunizarse contra el virus.

“Yo voy si me vacuna Sol”, exclamó Victoria, según relató la joven a LM Neuquén. Para la enfermera, su bisabuela es “muy especial”, tanto que la emociona hablar de ella porque es la persona con la que se crio y con la que compartió significativos momentos. Pero, en verdad, Sol no sabía si iba a poder vacunar a Victoria: la cuestión quedaba al azar.

Sin embargo, como dice el refrán, Dios no juega a los dados. El pasado jueves, cuando empezaron a llegar los mayores al estadio de la ciudad, Ruca Che, donde se está llevando a cabo el plan de vacunación, Sol le comentó a su coordinadora lo que había pasado con su bisabuela y le pidió si la podían llevar al box donde estaba ella, petición que fue concedida por su superior. “Dio la casualidad de que en ese momento en el box había cuatro abuelos y faltaba uno para descongelar la vacuna rusa. Justo llegó mi bisabuela y la pude vacunar”, relató conmovida la enfermera al medio antes citado.

Un episodio feliz entre tanta amargura debe servir no para relajar las medidas preventivas, sino para tomar más conciencia. La enfermedad ya se ha cobrado la vida de 447 personas en la ciudad de Neuquén, de las que la mayoría tenía en promedio una edad de 69,8 años.

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