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Comprar una blackberry o una hectárea en la Patagonia, da igual para los ingleses

Por el valor de un Blackberry 9100 con línea full (360 dólares) se vende hoy cada hectárea en uno de los escasos lugares declarados por la Unesco, en 1999, como Patrimonio Natural de la Humanidad.
jueves, 24 de febrero de 2011 · 00:00
Considerado el principal santuario de las ballenas de América latina, y una de las reservas naturales más importantes de la Argentina, la Península de Valdés, en Chubut, de forma silenciosa -aunque constante- se ha transformado, además, en otro de los puntos de referencia para los extranjeros que adquieren tierras en el país.

Precisamente, es la zona elegida por inversores ingleses para hacer su "desembarco" en territorio argentino. De ahí que, en los últimos días, distintos bloques políticos de la provincia patagónica denunciaron la compra de campos en dicha región mediante la figura de sociedades anónimas.

Producto de estos movimientos, el bloque de diputados provinciales de la Unión Cívica Radical (UCR) presentó recientemente un proyecto para que la Legislatura de Chubut se sume al reclamo que, desde hace meses, impulsa la Federación Agraria Argentina (FAA) para la pronta sanción en el Congreso Nacional de un marco de ley que establezca restricciones y límites a la adquisición de campos. La iniciativa en cuestión apunta a que sea prohibida "y de nulidad absoluta la adquisición de inmuebles rurales por personas extranjeras, físicas no residentes o jurídicas no autorizadas para funcionar en el país".

La postura de la UCR, que viene encontrando eco en otros representantes políticos chubutenses, parte de una investigación llevada a cabo por el diputado Carlos Lorenzo, quien presentó una serie de pedidos de informes ante el Registro de la Propiedad de Chubut, y además -en compañía del también diputado provincial Carlos Díaz- elevó una denuncia ante el Ministerio del Interior nacional alertando sobre la "extranjerización" de la Península de Valdés. Allí en los últimos dos años se conformaron una docena de sociedades que adquirieron campos.

Al momento de abordar las características de los compradores, cabe destacar que "capitales ingleses escondidos detrás de sociedades anónimas se están quedando con grandes extensiones de tierras sin ningún tipo de control por parte de las autoridades".

"Pareciera ser que existen, en particular, facilidades para extranjeros”.

El avance ingles por lo general se da sobre tierras fiscales y también en varios tramos de territorio privado. Públicamente casi nadie lo reconoce, pero sucede. Es un negocio impresionante si se piensa la riqueza natural que tiene toda la zona.

En el parque nacional marino que se viene desarrollando entre Camarones y Comodoro Rivadavia, que reúne una fauna y belleza natural incalculable, también se están planeando negocios inmobiliarios de extranjeros.

La ley nacional dice que es aconsejable que las tierras en zonas de seguridad de frontera, por una razón geopolítica, estén en manos de argentinos. Esto no quita que extranjeros puedan tenerlas. El problema es que la Argentina carece de una reglamentación que determine claramente en qué condiciones se puede hacer.

"Existe un interés en la zona por parte de extranjeros ya que tanto Península de Valdés, como Patagonia, son marcas registradas en el mundo", puntualizaron inmobiliarias de la zona.

En la Península de Valdés funcionan las siguientes reservas:
Parque Marino Provincial del golfo San José: posee diversos atractivos además del avistamiento de la abundante fauna. Es excelente para el buceo entre sus arrecifes submarinos.

En el extremo noreste de la península se encuentra la Reserva Faunística Punta Norte, donde se pueden encontrar lobos marinos, elefantes marinos y pingüinos de Magallanes.

En el extremo sureste, siempre sobre la costa, en la Reserva Faunística Punta Delgada se pueden apreciar una pingüinera y elefantes marinos. En dicho lugar ocasionalmente se pueden avistar orcas.

Dentro del golfo Nuevo, cercano a Puerto Pirámides en la costa noreste del mencionado accidente geográfico, funciona la reserva Lobería Puerto Pirámides.

Ya en el extremo sureste del golfo Nuevo se encuentra el

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