“Violencia, alcohol y drogas” La oscura historia de una víctima de trata que mató a su pareja

Se trata de Claudia Concha Ávila, quien fue condenada a prisión perpetua por el crimen de Gustavo Ezequiel Ponce.
domingo, 18 de agosto de 2019 · 13:44

En marzo pasado la ciudad de Ushuaia se conmovió al hallarse el cadáver de Gustavo Ezequiel Ponce en la habitación de un apart hotel. A partir de ahí, su pareja Claudia Concha Ávila quedó en la mira de la Justicia.

La mujer quedó detenida al existir suficientes elementos de prueba como para presumir que fue responsable de haber sometido a torturas a su pareja, antes de ultimarla y luego simular un suicidio. Finalmente, la Justicia dictó sentencia sobre Ávila, quien fue condenada a prisión perpetua acusada como autora del delito de “homicidio agravado por el vínculo”.

Al conocerse el fallo del Tribunal de Juicio en lo Criminal de la capital fueguina los más allegados –familiares y amigos del hombre de 37 años brutalmente asesinado- explotaron en un llanto desconsolado en medio del recinto. “Estamos muy conformes con la condena aplicada por los jueces. No hay más nada que decir. Ella fue la autora del crimen y esa es la pena que se merecía”, sentenciaron.



Hasta última instancia, Claudia sostuvo que era inocente de la muerte de su pareja e insistió en la versión del suicidio por depresión. Durante el proceso, también se revelaron detalles escalofriantes detrás del crimen de Ezequiel que tienen que ver con la vida de la condenada.

En ese sentido, durante su testimonio la acusada contó que se dedicaba a la prostitución y que vivía en el hotel a través de una subvención provincial luego de haber sido rescatada del local nocturno “Candilejas”, durante un operativo de trata de personas que se efectuó por el 2013.

A su vez, Claudia dijo que conoció a Ponce porque era “su cliente”, pero luego formalizaron su relación, un vínculo que según ella era tóxico porque estaba lleno de “violencia, alcohol y drogas”. De hecho, según detalló la mujer víctima de trata el mismo día en que ocurrió el crimen regía una prohibición judicial de acercamiento del hombre hacia ella.



Sin embargo, según su relato, pasaron la noche juntos, discutieron, intervino dos veces la policía que se llevó a Ponce del lugar, hasta que en una tercera oportunidad regresó al hospedaje ingresando “con una escalera por la ventana”, y allí se desencadenaron las circunstancias que terminó con el peor escenario.

Más de

Otras Noticias