Sobrevivieron padre e hijo extraviados en la Meseta de Somuncurá

Tuvieron que soportar hasta -10 grados. Lograron resguardarse pequeñas fogatas
domingo, 12 de junio de 2016 · 00:00
RÍONEGRO-En un puesto a unos 45 kilómetros al sudoeste de Prahuaniyeu (Río Negro) José Sandoval y su hijo Yamil fueron encontrados ayer al mediodía. Padre e hijo estaban en buenas condiciones de salud, aunque con visibles muestras de cansancio, producto de casi tres días de andar caminando sin alimentos y con temperaturas bajo cero por la inhóspita Meseta de Somuncurá.
 
“Soy muy creyente y sólo le pedía a Dios que me dé fuerza para seguir adelante. Por suerte estamos a salvo”, sostuvo José al llegar al puesto sanitario de Prahuaniyeu, en un móvil del cuartel de Bomberos de Los Menucos.
 
Cabe recordar que José, de 48 años, y su hijo Yamil de 20 habían llegado a Prahuaniyeu el pasado martes para ir en busca de un familiar que vive en un puesto llamado La Lechuza, a unos 20 kilómetros, en plena Meseta de Somuncurá. Dejaron el vehículo y emprendieron el viaje a pie. Llevaban sólo una botella de agua, fósforos y abrigo. Les habían avisado a los familiares de Prahuaniyeu que regresarían a la tarde. Sin embargo la persona a la que iban a buscar, don Victoriano Sandoval –tío de José–, sin saber que ellos se dirigían a su casa, decidió subirse al caballo e ir a Prahuaniyeu. Se cruzaron en el trayecto sin verse. Cuando Victoriano llegó y le preguntaron por los familiares que iban a su campo se encendió la alarma. A partir de allí se puso en marcha un gran operativo que terminó ayer al mediodía con un final feliz.
 
Lo que pasó es que perdieron el rumbo. “En vez de bajar a un lugar adonde había una casa, seguimos de largo. Había muchas lagunas y nos desorientamos”, detalló. A partir de allí comenzaron a vivir una verdadera odisea. En la oscuridad de la noche y con una temperatura de 10 grados bajo cero, se arrimaron a la orilla de una laguna. Hicieron fuego, y con ramas, coirones y unas maderas que estaban en cercanías del agua improvisaron dos camas donde pasaron la noche.
 
Al otro día, continuaron caminando. Llegaron a un puesto y preguntaron a un campesino por dónde seguir para llegar hasta lo de Victoriano Sandoval, pero no lo lograron y la fría noche los volvió a sorprender en medio del campo. De nuevo armaron un lugar para dormir al resguardo de una fogata.
 
El jueves a la mañana, José Quilográn, puestero de la estancia La Lechuza, arreaba unas ovejas y los divisó en medio del campo. Los guió hasta el puesto donde pudieron alimentarse y calefaccionarse. A las 12:16 de ayer, Federico Bijarra y Yamil Fuentes, bomberos voluntarios de Los Menucos, junto a Juan Torres, un baqueano de la zona, llegaban al puesto en una pick up y los encontraron adentro de un corral haciendo fuego. Minutos después emprendieron el viaje de regreso a Prahuaniyeu, adonde llegaron cerca de las 16. (Río Negro)

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