Salud

Aunque no lo parezca, las vacaciones son oportunas para "aprender" a comer

El tiempo extra que los padres comparten con los hijos es propicio para inculcarles, e inculcarse, por ejemplo, la importancia de un buen desayuno.
viernes, 02 de enero de 2009 · 00:00
En el marco de una presentación organizada una empresa de alimentos, las médicas nutricionistas Mónica Katz e Irina Kovalskys brindaron importantes consejos para convertir el verano en una oportunidad para lograr, en familia, hábitos de alimentación saludables.

Katz desarrolló el tema "Vacaciones en familia: un buen momento para aprender hábitos saludables. Desayuno como factor protector de obesidad!, mientras que Kovalskys expuso sobre "Epidemia de obesidad infantil en Argentina. Alimentación infantil en general y en nuestro país".

En el marco de consejos para aprovechar el verano junto a la familia para aprender y adquirir hábitos de alimentación saludables, Katz destacó la importancia que tiene un buen desayuno en la alimentación de los más chicos y sus beneficios, entre los que remarcó: mejora el perfil nutricional, la performance cognitiva y el manejo de peso corporal, así como reduce los atracones y el picoteo.

Cuando una persona duerme, el cuerpo descansa, pero procesos vitales están gastando energía. Con el desayuno se repone la energía y nutrientes consumidos durante las 8 o 10 horas que transcurrieron desde la última comida.

“Un excelente alimento para brindarle a los niños son los cereales integrales o enteros porque ayudan a controlar el peso, contienen efecto pre-biótico, aportan fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes”, explicó Mónica Katz.

La firma Nestlé, a través de su línea, busca colaborar en la buena alimentación de sus consumidores esforzándose por desarrollar productos acordes a sus necesidades.

En los adultos, "consumir al menos tres porciones de cereales integrales al día puede reducir el riesgo de diabetes, enfermedad coronaria y puede ayudar a mantener el peso", según la Food and Drugs Administration (FDA).

La propia conducta ingestiva de los padres y el estilo parental influyen en la alimentación de los hijos. Con respecto a este tema la doctora Katz recomendó que los padres tomen conciencia de que son los principales modelos de sus hijos, planeen los ingredientes y el menú junto a ellos, compartan la compra y la preparación, convirtiendo el momento en algo educativo.

Así es que, según ella, aprovechar las vacaciones para hacer esto en familia, ya que muchas veces el ritmo de vida actual lo dificulta.

La doctora Kovalskys explicó que la información científica de los últimos años muestra una prevalencia del sobrepeso en los niños y enfatizó que la malnutrición y la obesidad coexisten en los países en vías de desarrollo.

Un 37% de la población pre-adolescente dedica entre 2 y 4 horas a actividades sedentarias frente a la pantalla. Esto sumado a la baja ingesta de frutas y vegetales genera que un 16.2% de los chicos tengan sobrepeso y un 11.7% obesidad. “Es importante darle más espacio a la comida familiar y menos a la TV. Las familias que se sientan a comer y hablar poseen menos obesidad y mejor nutrición”, agregó Katz.

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