Salud

Mitos y verdades sobre el uso del chupete

El uso del chupete en lactantes se ha asociado históricamente a una serie de problemas para la salud del bebé. La verdad en esta nota y una yapa: galería de fotos de los chupetes más locos.
viernes, 3 de septiembre de 2010 · 00:00
Muchos estudios de seguimiento en bebés han comprobado que su uso aumenta el riesgo de otitis media y predispone a las infecciones por hongos en la boca conocidas como muguet. También se lo ha asociado con la interrupción precoz de la lactancia materna.

Esta última asociación llevó a la Organización Mundial de la Salud a formular una recomendación desaconsejando el uso del chupete en los bebés.

Sin embargo hace ya unos años se comprobó que el chupete disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante. Los resultados de varios estudios demostraron que su uso para dormir junto a otras medidas como descansar en posición supina o boca arriba, no fumar durante el embarazo ni en el ambiente familiar y prolongar la lactancia materna reduce el riesgo en más de un 70%.

Sobre la base de esta cifra tan contundente, la Academia Americana de Pediatría lo recomiendan para el descanso desde el año 2005.

Para reevaluar la influencia del chupete sobre la duración de la lactancia materna, se realizó en la Argentina un estudio multicéntrico en más de 1000 madres que amamantaban a sus hijos, comparando un grupo de bebés que lo usaba con otro que no lo usaba.

El trabajo, publicado en el Journal of Pediatrics, demostró que a los tres meses de seguimiento, el número de bebes alimentados exclusivamente a pecho era igual en ambos grupos. Más aún, la recomendación del empleo del chupete no produjo una disminución en la frecuencia de la lactancia materna a edades mayores.

Algunas recomendaciones

-Algunos bebés necesitan el consuelo que les proporciona la succión, por lo que se hace necesario el uso constante del chupete. Pero el mismo no debería prologarse más de un año y, en ningún caso, rebasar los 18 meses.

-Existen, además, prácticas inadecuadas, como la de impregnar la tetina en miel o en azúcar. Los pediatras sostienen que es en el primer año de vida cuando se crean los hábitos del adulto y, cuando el bebé se acostumbra a grandes dosis de azúcares, los necesitará a lo largo de su vida, produciendo trastornos en el metabolismo.

-La miel, según los pediatras, es muy peligrosa para los menores de un año, ya que ingerida incluso en pequeñas cantidades, el bebé puede contraer botulismo, una enfermedad que paraliza los músculos y que puede llevar a la muerte por parada respiratoria.

-En la dentadura, además, existe el riesgo de caries y, según el presidente del Colegio de Odontólogos de Málaga, Lucas Bermudo, "en el caso de que haya que sacar un diente de leche, el diente definitivo no tiene guía", por lo que tardará en salir y, normalmente, no lo hará en la posición correcta.

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