Salud - Ciclo laboral

¿Cuándo debemos cambiar de trabajo?

A lo largo de la vida laboral, las personas tienen distintas perspectivas, persiguen diversas metas e ideales profesionales. Qué hacer cuando ir a trabajar deja de ser satisfactorio.
jueves, 19 de mayo de 2011 · 00:00
Hay ocasiones en las que algunos profesionales comienzan a dejar de sentir que son un aporte en lo que se están desempeñando, así surge la idea de cambiar de rumbo y de probar nuevas experiencias laborales.

Muchas son las razones que pueden llevar a un trabajador a decidir buscar un nuevo desafío laboral, pero antes de concretar el cambio, es necesario analizar las ventajas y las desventajas de esta medida. Cabe preguntarse por ejemplo, qué ofrece la empresa en términos de ambiente laboral, desarrollo profesional, salario, horarios, flexibilidad, entre otros aspectos.

Tomar la decisión correcta teniendo claro por qué se está haciendo, es fundamental para no cometer errores que puedan hacer que uno se arrepienta. Según una investigación publicada en Harvard Business Review, uno de los principales errores al cambiar de trabajo es basarse sólo en un aumento salarial. El autor de dicho estudio señala “esto es una solución a corto plazo, pero no una garantía de éxito a largo plazo”.

Por otra parte, resulta necesario analizar las razones del cambio, incluso antes de considerar lo que nos ofrece la nueva empresa. Es importante cuestionarse si esta decisión de buscar nuevos horizontes se basa por ejemplo en un conflicto puntual o con alguien en particular, o quizás tiene que ver con algún problema personal por el que se esté atravesando. Muchas veces una conversación con las personas involucradas o un tiempo de descanso (vacaciones por ejemplo), podrían acabar con la sensación de agobio.

Hay que tener en cuenta que, si no se intenta agotar todas las posibilidades para encontrar una solución y sólo se opta por cambiar de trabajo, se está tomando una decisión simplista y de corto plazo; ya que no asegura que en un nuevo trabajo no se diera nuevamente algún periodo de malas relaciones laborales entre compañeros.

Distinto es el caso para algunos profesionales que ciertamente no tienen otra salida que cambiar de empleo, por ejemplo, cuando se ven enfrentados a la incapacidad de desarrollarse profesionalmente o al ver vulnerados ciertos acuerdos de contrato como honorarios, cargas sociales, horarios, entre otros.

A su vez, puede ser que la persona esté cambiando de etapa en la vida, y junto a ella pretenda cambiar en otros aspectos también. Como por ejemplo, una persona que comienza a formar su familia, tal vez quiera dedicarle más tiempo, y así buscaría un trabajo que le requiera menos carga horaria.

Se suma a lo anterior, otros casos como desempeñarse en algo que no tiene relación alguna con lo que se estudió, lo que genera insatisfacción profesional. Este caso es muy particular de aquellos estudiantes, que trabajan durante la carrera; una vez recibidos buscan ejercer su profesión y desarrollarse en la misma.

Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina señaló: “para muchas personas el sueldo es uno de los temas más sensibles y preocupantes al evaluar un empleo; sin embargo, hoy es recomendable valorar otros aspectos como, por ejemplo, la experiencia o el desarrollo profesional que se puede lograr en la empresa”.

“Hay otro motivo muy importante y, en ocasiones, fundamental, para decidir continuar en la empresa, se trata del clima laboral; muchas veces renuncias a tus jefes y no a la empresa, se debe tener muy en claro el por qué se decide cambiar: ¿por un mejor sueldo o por un mejor clima laboral? Si el motivo de la salida es este último, es importante ver de qué manera se puede recomponer la relación en vez de cambiar de trabajo y evadir una circunstancia que finalmente, también se puede repetir y empeorar en otra empresa”, finalizó Molouny

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