Salud

Conocé los in y los outs en alimentos: ¿Cuáles son tóxicos y cuáles depurativos?

A veces lo que comemos por más que sea casero, puede alterar el organismo y terminar por generar una enfermedad, como consecuencia de la toxicidad corporal. Qué erradicar de la dieta y qué incorporar.
martes, 2 de agosto de 2011 · 00:00
Ninguna práctica depurativa podrá resultar efectiva si no rectificamos los hábitos nocivos que nos atiborran de tóxicos y nos privan de sustancias esenciales para la buena química corporal. Si nos damos cuenta de esto (y modificamos hábitos), habremos hallado la génesis (y al mismo tiempo la solución) de gran parte de los modernos problemas de salud: la toxicidad corporal crónica.

El cambio de hábitos alimentarios forma parte indisoluble del tratamiento depurativo recomendado para resolver nuestros problemas crónicos. De poco servirá la eliminación de la vieja escoria tóxica, si seguimos introduciendo nuevos desechos y no logramos satisfacer las fisiológicas necesidades orgánicas. Por ello la necesidad de adoptar una alimentación nutritiva, pero no “ensuciante”.

Las mal llamadas “enfermedades”, son apenas un síntoma de “toxicidad corporal”, estado generado por una combinación de factores:

- Malfunción de los órganos de eliminación (sobre todo intestino e hígado y riñones colapsados)

- Crónica sobrecarga tóxica (alimentos no fisiológicos, modernas parasitosis, contaminantes químicos)

- Estado de acidosis corporal (desorden ácido-alcalino)

- Baja inmunología (por colapso hepático, desorden nutricional, toxemia, exceso de exigencias)

- Flora intestinal desequilibrada (por antibióticos alimentarios y medicinales, alimentos refinados y aditivados, falta de fibra, carencia enzimática, conservantes, parasitosis)

- Disfunciones hormonales (menopausia, andropausia, resistencia a la insulina, parasitosis, desorden tiroideo)

- Exceso de fósforo (consumo de lácteos, gaseosas, soja, conservantes, fertilizantes, aditivos)

- Carencia de nutrientes esenciales (magnesio, silicio, AGE, enzimas, vitaminas, oligoelementos, mucílagos)

- Represión de síntomas (abuso de medicamentos)

- Exceso de estímulos (carencia de reposo adecuado)

- Sedentarismo (falta de actividad física y oxigenación)

Para resolver esto, es obvio que debemos corregir el desorden nutricional, principal responsable de dicho caos orgánico. Tan importante como las cosas que conviene introducir en la dieta, son aquellas que deben eliminarse. A menudo los beneficios de los nuevos aportes, son neutralizados por el nefasto efecto de los alimentos artificializados y ensuciantes que seguimos ingiriendo a diario.

Debemos tomar conciencia que el organismo se renueva diariamente (en un año cambiamos el 98% de los átomos del cuerpo), y la calidad de renovación depende de la calidad de nutrientes que ingerimos. Es como si tuviésemos una fábrica modelo, comprásemos materia prima defectuosa y pretendiésemos que se hagan productos perfectos. Nuestros operarios no podrían hacer milagros.

El organismo tampoco puede hacer milagros: mala calidad de nutrientes implica mala calidad de células nuevas, mala calidad de los órganos que se renuevan y consiguiente aumento de la toxemia corporal por malfunción orgánica y acumulación cotidiana.
 
Resulta importante aprender a identificar los alimentos ensuciantes o no fisiológicos, para limitarlos o descartarlos de la dieta cotidiana, la cual debería basarse en alimentos más genuinos y mejor adaptados a nuestra natural capacidad digestiva. Más a fondo vamos con esto, más rápida será la recuperación.

El alimento fisiológico es aquel que puede ser correctamente procesado por las enzimas digestivas, las mucinas y la flora intestinal. En resumen, es el alimento ancestral; que nutre, vitaliza y depura. Dado que genéticamente somos 99% chimpancés, nuestra fisiología digestiva está diseñada para frutas, hojas, semillas, raíces, todo en crudo.

Pero hace miles de años, por una simple cuestión de supervivencia, el ser humano tuvo que adaptarse a la cocción y a la proteína animal, aunque por cierto, adaptación no es normalidad. Y luego la tecnología nos introduj

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