Salud

Cirugías: Lo que hay que saber para evitar infecciones

Debido a que pueden dar lugar a complicaciones, en esta nota todas las medidas de prevención para reforzar la seguridad en estas intervenciones quirúrgicas.
jueves, 04 de agosto de 2011 · 00:00
Los cortes producidos durante una cirugía alteran una de las principales funciones de la piel: actuar como barrera natural frente a los microorganismos del medio. Hasta que se produzca la cicatrización de una herida quirúrgica, la abertura en la piel puede facilitar la entrada de gérmenes. Si esto sucede y las infecciones no se tratan de manera adecuada, los riesgos para la salud del paciente pueden ser importantes.

El grado de penetración de los organismos determina los síntomas y la gravedad de una infección:

•Si es superficial, puede producir un enrojecimiento que rodea una parte de la herida, malestar o dolor, inflamación o supuración.

•Las de mayor profundidad, afectan a los músculos subyacentes y pueden causar la muerte del tejido que rodea la herida (músculo, tejido conjuntivo o huesos). Estos casos pueden requerir un desbridamiento quirúrgico (eliminación del tejido muerto).

•Otras infecciones más graves se propagan a través de la sangre y afectan a múltiples órganos, pudiendo, eventualmente, causar shock séptico: una enfermedad crítica que afecta a todo el cuerpo, puede dar lugar a una insuficiencia de múltiples órganos y, eventualmente, causar la muerte.

Algunas condiciones del paciente y del procedimiento pueden ser factores de riesgo para que se produzcan estas infecciones:

• Diabetes

•Tabaquismo

•Obesidad importante

•Alteración de la función inmune

•Desnutrición

• Operaciones practicadas con urgencia

•Baja temperatura corporal e intervenciones muy prolongadas

Cómo prevenir la infección de una herida

Para evitar las infecciones por una cirugía, es necesario adoptar medidas preventivas antes, durante y después del procedimiento. Usualmente, los cirujanos recomiendan al paciente bañarse con un jabón antiséptico y utilizan un producto similar para limpiar la piel inmediatamente antes de operar. Si el paciente no tiene completo el esquema de vacunación antitetánica, se le puede indicar una dosis de refuerzo. También puede ser necesario administrarle antibióticos en forma preventiva.

Actualmente no se aconseja afeitar la zona quirúrgica a menos que la presencia de vello altere el acceso a la misma o el campo visual. Se comprobó que el rasurado produce microtraumas en la piel y aumenta el riesgo de infección de la herida. Si hay que eliminar el vello, se debe hacer justo antes de la intervención y de preferencia con máquinas cortadoras eléctricas.

La limpieza del quirófano es crítica para eliminar microorganismos, al igual que la esterilidad del instrumental y la vestimenta quirúrgicos, la higiene del cirujano y la rigurosidad de los procedimientos que realiza.

Luego de una cirugía, es importante desinfectar las heridas usando una solución antiséptica, como la iodopovidona. En todos los casos, la limpieza de las heridas debe realizarse siguiendo las indicaciones del cirujano y es muy importante consultarle al respecto. Con frecuencia, el especialista aconseja limpiar la herida cada 6 u 8 horas, usando una torunda (globo del algodón o gasa) embebida en esta solución. Este procedimiento debe repetirse durante dos semanas aproximadamente, o el tiempo que tarde en cicatrizar la herida.

A diferencia del alcohol, las soluciones de iodopovidona provocan menos ardor, no producen irritación de las mucosas y tienen una mayor acción antimicrobiana, porque generan un efecto residual.

Tratamiento de las heridas infectadas

El tratamiento de una herida infectada depende de su naturaleza, del grado de infección y de las bacterias responsables. Es preciso limpiar todas las heridas. Además, el médico puede recetar antibióticos, tanto para tratarlas como para prevenir su propagación.

Las infecciones graves o las que afectan a personas con problemas médicos pueden preci

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