Salud

Un problema intestinal, es sinónimo de que tu ánimo anda mal

Está comprobado: Los inconvenientes en la flora bacteriana intestinal afectan a la conducta y sentimientos de las personas. Cómo el estreñimiento repercute negativamente en nuestro estado de ánimo.
viernes, 2 de septiembre de 2011 · 00:00
Inquietud y calma, ira y compasión, alegría y tristeza, entusiasmo y apatía,... Estas y muchas otras emociones repercuten en distintas formas en las funciones de nuestro organismo: agitan nuestra respiración, aceleran nuestros latidos, dilatan nuestras pupilas, nos producen sudores, vértigos y escalofríos.

Muchas veces, cuando pronunciamos la frase "hay ciertas cosas que me revuelven las tripas" o "tengo un nudo en el estómago" nos referimos a las repercusiones que pueden tener determinadas emociones o experiencias de distinto signo pero intensos en nuestro aparato digestivo. Sin olvidar el efecto de "aflojar los intestinos" que tienen los estados de miedo o pánico.

Ahora la ciencia ha descubierto que el camino entre las conductas y las emociones y el aparato gastrointestinal es de doble sentido.

Al respecto, investigadores de la Universidad McMaster (McMU), en Ontario, Canadá, han recopilado evidencias de que las bacterias que residen en el intestino influyen en la química del cerebro y en el comportamiento.

En un experimento observaron que la conducta de una serie de ratones de laboratorio, animales con una estructura cerebral similar a la humana, puede modificarse provocando un desequilibrio en su flora intestinal, según recoge la revista científica Tendencias21.

Según la McMU este descubrimiento es importante porque diversas enfermedades gastrointestinales, como el síndrome de intestino irritable, se podrían relacionar con la ansiedad y con la depresión, y se cree que algunos desórdenes psiquiátricos, como el autismo de inicio tardío, puede deberse a un contenido bacteriano anómalo en los intestinos.

Bacterias 'buenas' en el intestino

En los intestinos de una persona viven 2.000 especies bacterianas que conforman la denominada flora intestinal que efectúa funciones esenciales para la salud, como ayudar a absorber los nutrientes de los alimentos, sintetizar determinados compuestos o protegernos de algunas infecciones.

La investigación realizada con ratones adultos sanos por Stephen Collins y su colaborador Premysl Bercik, de la McMU, ha demostrado que la desestabilización del contenido bacteriano corriente del intestino puede afectar al comportamiento de su portador.

Para desestabilizar el 'ecosistema intestinal' en los roedores, los investigadores les suministraron una mezcla de antibióticos, que los animales tomaron con el agua de beber, durante siete días.
Los cambios provocados en su flora intestinal se correspondieron con un aumento en el 'factor neurotrópico derivado del cerebro' (BDNF), una proteína activa en ciertas zonas cerebrales esenciales para el aprendizaje, la memoria o la motivación, entre otras, y que ha sido relacionado con la depresión y la ansiedad.

Además, los investigadores de Canadá encontraron que los comportamientos de los ratones se modificaron, volviéndose más ansiosos o más cautelosos de lo que eran normalmente.

Cuando se suspendió el suministro de los antibióticos orales y las bacterias intestinales recuperaron su estado normal, se restableció el comportamiento corriente de los animales y también su química cerebral habitual.

Otro de los elementos que parecen tener influencia en el bienestar psicológico y emocional de las personas es la fibra de los alimentos que ingerimos y digerimos, definida como "el conjunto de materiales de origen vegetal que ofrecen resistencia a ser digeridos por las enzimas y los fermentos digestivos, y tienen capacidad para retener agua en la luz intestinal".

La fibra actúa en el tramo intestinal denominado colon: el órgano flexible como un tubo responsable de eliminar el agua de los contenidos del intestino.

Para el doctor José L. Cidón Madrigal, experto en nutrición y homeópata "además de prevenir el cáncer de colon y el estreñimiento, la fibra tiene un impacto positivo en el bienestar general, el estado de ánimo e i

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