Salud

Controlá las migrañas

No se la desearías ni a tu peor enemigo. Por suerte, hay nuevos y mejores tratamientos.
miércoles, 1 de febrero de 2012 · 00:00
¿Cuáles son las causas?

Por algún tiempo se pensó que la migraña era consecuencia de la dilatación y constricción súbita de los vasos sanguíneos. Ahora se sabe que es originada por un fenómeno neurológico primario, y que los cambios vasculares son fenómenos derivados o secundarios. Los estímulos que llegan al tallo cerebral, como imágenes y sonidos, se clasifican como peligrosos o inocuos, y el cerebro responde a ellos con dolor o sin él, respectivamente.

Según Cuevas García, la migraña puede ser hereditaria en el sentido de que la madre que padece migraña, lo transmite sobre todo a sus hijas. “Se transfiere la predisposición, como la debilidad genética para padecer dolor de cabeza”. Un estudio publicado en la revista Nature Genetics en agosto de 2010, encontró que el 24 por ciento de las personas con migraña tiene una variante particular: un gen relacionado con el neurotransmisor glutamato. Este descubrimiento abre la puerta a nuevos estudios para profundizar en el efecto de esta variación genética.

Características

  • Migraña sin aura: Se trata de una cefalea de la mitad del cerebro, severa, que actúa con intermitencias, con náuseas y/o vómitos, intolerancia a la luz, ruidos y olores, así como al ejercicio físico. El paciente tiene que estar en reposo, en una habitación oscura y en silencio. La migraña puede ser precedida por somnolencia, irritabilidad, depresión o antojos. Es recurrente, su frecuencia es muy variable, y da en uno o ambos lados de la cabeza.
  • Migraña con aura: Es igual que la migraña sin aura, a excepción de que el aura más común es un espectro de fortificación brillante que aparece en el campo visual y lo recorre durante 20 a 30 minutos; una vez que desaparece, sobreviene la fase de dolor. A veces, el aura puede manifestarse con un entumecimiento de la mano que sube por el brazo hacia la boca. Rara vez causa trastornos del lenguaje, como afasia, o hemiparesia (debilidad motora de un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo).
  • Cefalea en racimos: Es muy severa, con dolor intenso, agudo y punzante que evoluciona rápidamente en un patrón cíclico. Ocurre de 1 a 3 veces en 24 horas, y se localiza en la región orbital, con irradiación hacia la occipital. Se presenta durante semanas cada año, en la misma estación, y es acompañada de disautonomía (trastornos provocados por un mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo), enrojecimiento ocular, lagrimeo, rinorrea u obstrucción nasal. Dura de 20 a 180 minutos, y aparece con horario, de preferencia a las 9 de la mañana, después de la una de la tarde y por la noche, durante la primera fase de sueño de movimientos oculares rápidos. Es más frecuente en los hombres. Entre las mujeres ocurren con mayor frecuencia la hemicránea paroxística (ataques recurrentes de dolor unilateral de breve duración, localizados generalmente en la órbita, región supra-orbitaria o temporal), y la hemicránea continua, con la diferencia de que las crisis duran de 15 a 20 minutos, y pueden ocurrir hasta 20 veces durante todo el día, y se acompañan de enrojecimiento ocular y lagrimeo.
  • Cefalea tensional: En esta cefalea es más frecuente experimentar embotamiento o sensación de opresión; puede durar entre 30 minutos y una semana, y se presenta en cualquier lado de la cabeza. No es muy común que existan manifestaciones como dolor pulsátil con náuseas y vómito, así como incapacidad para realizar las labores de la vida cotidiana. Puede o no estar relacionada con hipersensibilidad a la palpación de músculos pericraneales y cervicales.

¿Cómo controlar los detonadores?

Si bien es posible heredar el gen

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