Salud

¿La felicidad depende de lo que se come?

Alimentos como el chocolate, el plátano o la comida picante tienen componentes químicos que nos hacen más felices.
viernes, 30 de marzo de 2012 · 00:00
Nuestro cuerpo es sabio. Más de una vez hemos escuchado eso de «haz lo que el cuerpo te pide» o lo de «somos lo que comemos» y de ahí que hayan surgido esas costumbres o tópicos como el de que, cuando estamos tristes, comemos chocolate. Pues bien, si hace unos días se corroboraba que una alimentación rica en frutas y verduras nos hacía estar más atractivos, ahora sabemos también que lo que comemos influye, de una manera determinante, en nuestro estado de ánimo.
No solo el chocolate contribuye a que estemos más contentos, también las comidas picantes, las legumbres o incluso el agua. La clave está en algo más que el hecho de que nos guste más o menos: es algo más complejo y de naturaleza química. Son unos nutrientes y vitaminas determinados que tienen y que favorecen la producción de la serotonina, un neurotransmisor determinante en el estado de ánimo. «La serotonina es clave para generar las sensaciones de felicidad y de bienestar. Cuando se dan determinadas patologías, como las depresiones, el fármaco que se receta trata de hacer que dure más en el organismo. Hay alimentos que favorecen su liberación», explica la doctora Olga Patiño, del Hospital Fundación Alcorcón.

La función del chocolate

Esos alimentos «felices», contienen triptófano, que estimula la liberación de serotonina y más aún si se combina con carbohidratos, que el cuerpo convierte en azúcar. El chocolate es un alimento clave que contribuye a nuestra felicidad: «Tiene feniletilamina, que tiene cualidades antidepresivas y también ayuda a combatir el estrés. Además, la feniletilamina es precursor de la dopamina, que también les falta a las personas con depresión», según la médico Patiño. Igual de «feliz» que el chocolate es, por ejemplo, el plátano. Esta fruta contiene vitamina B6 que, además de conseguir que disminuyan los nervios, favorece, junto al magnesio, que se metabolice bien el triptófano y se libere la serotonina. Hidratarnos también es fundamental, y más cuando estamos enfermos. La falta de agua, en un nivel excesivo, favorece también el agotamiento y hasta la depresión moderada, tal y como expone la doctora Patiño: «Cuando te falta mucho agua, la sangre queda más concentrada. Entonces, el cuerpo reacciona y empieza a sacar el agua de las células para suministrarla a los vasos sanguíneos. Lo mismo hace con las neuronas, que al perder agua se quedan como “atontadas” y por eso nos quedamos más flojos».

Recursos habituales

La liberación de endorfinas también nos hace sentir bien. El cuerpo las libera después de una relación sexual o cuando hacemos deporte pero también hay determinados elementos de los alimentos que la favorecen. Es el caso de la capsaicina, un componente químico que se encuentra en las comidas picantes. Gracias a ella, no solo podemos sentirnos mejor, sino que al ser capaz de modificar la concentración de «sustancias P», que producen una alteración en la transmisión del dolor. A parte de estos alimentos, están otros de sobra conocidos, como las naranjas y mandarinas que, con su Vitamina C, hacen que tengamos más energía, estemos más activos y con menos mal humor. Las legumbres y espinacas, al tener folatos (que también falta en los casos de depresión) luchan contra las anemias y el cansancio, fomentando la actividad. Por último, cabe destacar el papel que tiene la luz en nuestro metabolismo y nuestra felicidad: «La serotonina se estimula con la luz. La metabolización del triptófano se ve favorecida por ella, por eso la gente que padece depresión, suele encontrarse mejor durante las mañanas que por las tardes o la noche», nos explica la doctora Patiño.

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