Hallazgo argentino: Un hongo que podría frenar el dengue y chincunguña

Leptolegnia chapmanii, puede sobrevivir en aguas turbias o cristalinas y es cultivable a bajo costo
jueves, 21 de agosto de 2014 · 00:00
Argentina.- En julio la Organización Mundial de la Salud declaró epidemia a la fiebre chincunguña en América, donde ya se reportaron más de 5.000 casos. Junto al dengue, constituye una de las principales preocupaciones de los epidemiólogos americanos. 

Sin embargo, científicos argentinos hallaron un hongo, adaptable a múltiples hábitat, que destruye las larvas de los mosquitos transmisores del dengue y chicunguña, dos epidemias virales sin vacunas comerciales y cuyo control se basa en la prevención, informa la agencia AFP.


Este hongo, denominado Leptolegnia chapmanii, puede sobrevivir en aguas turbias o cristalinas, con distintos PH, a temperaturas variables y es cultivable a bajo costo por lo que aparece como una prometedora arma biológica.


Su poder mortífero probó ser efectivo en larvas de 15 especies de mosquitos, entre ellas las del Aedes Aegypti y Aedes Albopistus, vectores del dengue, una enfermedad viral tropical que puede llegar a ser mortal en su variante hemorrágica y es endémica en muchos países. Estos mosquitos también son responsable de la propagación de la fiebre chicunguña. 


"Buscamos un insecticida biológico capaz de ser formulado para el control de la propagación", explicó a la AFP Juan García, doctor en Ciencias Naturales a cargo de la investigación de la Universidad Nacional de La Plata, en la que participan otros ocho científicos argentinos y un colombiano.


Según un informe de AFP, el hallazgo se produjo cuando se hacían trabajos de campo sobre microorganismos que se reproducen en aguas estancadas en la periferia de la ciudad de La Plata, 60 kilómetros al sur de la capital federal, sede del estatal Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPaVe) que dirige García.


"Lo cultivamos en medios artificiales, empezamos las pruebas de campo para determinar su poder mortífero y comprobamos que no afecta en nada a ninguna especie de peces, renacuajos u otros seres vivos acuáticos, sólo afecta a larvas de estos mosquitos", dijo.


El hongo puede matar al insecto sólo en su fase acuática y en la fase de larva en la que permanece por unos diez días, mientras que su eficacia se debilita cuando pasa al posterior estadio de pupa, previo a la etapa aérea.


"La pupa es demasiado dura para ser afectada por el hongo, pero en fase larva su poder es mortal", explicó.


Pese a que este hongo asesino aparece como una llave mágica para acabar con ambas enfermedades, los científicos alertan que tienen por delante la etapa más difícil del proceso: la de hallar una fórmula para convertir el hongo en un insecticida biológico a gran escala.


"Estamos en la etapa de lograr formularlo en algún sustrato líquido o sólido que pueda ser incorporado a un envase y sea capaz de mantener su poder en igual potencia entre seis meses o un año, pero no es una tarea sencilla", dijo.


El objetivo es desarrollar un líquido o pastilla que "pueda ser colocado en el agua para que el hongo se desarrolle y elimine las larvas potenciales".

"Nuestra tarea es buscar enemigos naturales para tratar de reducir el uso en el mundo de los insecticidas artificiales", explica el científico, en declaraciones que reproduce AFP.

No existen aún ningún tratamiento específico o vacuna homologada para combatir el dengue o el chincunguña, pero centros científicos de varios países están abocados a conseguirla.

A la espera de las respuestas de la ciencia, la población tiene por ahora poco más que la prevención para evitar el contagio que sólo se produce por la picadura de estos insectos y no por contacto humano.

Aparecida primero en África y Asia, chicunguña es una enfermedad viral que provoca fiebre muy alta, dolores en las articulaciones y puede conducir a la muerte en pacientes debilitados.


Con síntomas similares el dengue se ha multiplicado casi cinco veces en los últimos diez años en América Latina hasta llegar a 2,3 millones de afectados en 2013, aunque su mortalidad se redujo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).


Fuente: El Intransigente

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