Sociales

La influencia de los padres en la relación con el sexo opuesto

Los especialistas coinciden en que no es fácil desprenderse de los modelos incorporados en la infancia, a los que se suman diversos factores culturales.
martes, 10 de agosto de 2010 · 00:00
¿La forma de relacionarse con el sexo opuesto está influenciada por los lazos establecidos por los padres? ¿Somos realmente libres en nuestras elecciones de pareja? ¿Quién elige a la pareja estable?

Desde la psicología clásica, distintos especialistas coinciden en que no es tarea fácil desprenderse de los modelos incorporados en la infancia.Para entender este lazo, distintos profesionales del área de la psicología, la psiquiatría y la filosofía reflexionan alrededor de este interrogante.

Para la licenciada en Psicología (U.B.A.), María Ester García , ya en distintos textos de Sigmund Freud y posteriormente en la lectura que de ellos hace Jacques Lacan, se muestra cómo el individuo que nace en un total estado de indefensión y dependencia de sus padres, a partir del amor, el abrigo, el alimento y los cuidados brindados, podrá estructurar su psiquismo y desarrollarse.

El vínculo materno y el lugar del padre

Lo descriptivo, más o menos conocido por todos, es que cuando el niño nace, su primer vínculo lo establece con el pecho materno. El aún no sabe que es una persona diferente de su mamá, de ella recibe la satisfacción de sus necesidades biológicas y afectivas.

El hijo es todo para la madre y en ese intercambio se configura entre ambos una relación particular. El lugar del tercero es desempeñado por el padre. Con su presencia y su palabra realiza una función de corte en el vínculo simbiótico de la madre y el niño. El padre ubica un lugar posible para cada uno: delimita su espacio como hombre con esa mujer, su puesto como dador de protección y normas para ese niño, es el representante de la ley, gracias a la cual se irá realizando la separación necesaria entre la madre y el niño.

"Debemos insistir que cada pareja tiene su historia de amor y deseo particular de paternidad, derivados de su propia historia individual, por lo cual las fantasías compartidas respecto al hijo y el respeto por el otro, es lo que irá marcando al hijo desde la temprana infancia", señala la dra. García.

Si se retoma el tiempo del Edipo, que se presenta alrededor de los 2 a 5 años de vida, aproximadamente, puede verse que los niños experimentan sentimientos hostiles hacia el progenitor de su mismo sexo.

"El varón mostrará una actitud posesiva frente a la madre y rivalidad frente al padre; la niña querrá gozar de la atención del padre como si ocupara el lugar de su madre, experimentando oposición hacia ella. El rol del padre y la aceptación que de él haga la madre, sus acuerdos y desacuerdos, imprimirán sus huellas en la constelación psíquica del sujeto", sigue García.

Si bien hay diferencias en la forma como los varones y las niñas atraviesan el complejo de Edipo, puede decirse que esas huellas se reactualizan en la pubertad, delimitan la elección sexual e imprimen un estilo personal de vincularse con los demás.

Según los especialistas, el momento de la declinación del Edipo se constituye la instancia psíquica que Freud denominó superyo, cuando "el niño, renunciando a la satisfacción de sus deseos edípicos marcados por la prohibición, transforma su catexis sobre los padres en identificación a los padres, interioriza la prohibición".

Freud, en Continuación de las lecciones introductorias al psicoanálisis (1932) dice: "El establecimiento del superyo puede considerarse como un caso de identificación, lograda con éxito, con la instancia parental". Esta "instancia" implica que no se refiere a identificación con las personas de los padres en particular, sino a lo que los padres, por su personal constitución psíquica, pudieron trasmitir y es interiorizado por el hijo: los juicios de valor, la tradición, los preceptos morales, que permanecen a través de las generaciones. El superyo es alimentado por la cultura, la educación, las exigencias sociales.

"Es imposible sustraer la influencia que la vida infantil y la relación con los padres, tiene en la vida

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