Sociales

¿Día del Niño?

Entre los menores de 5 años, el 15% no suele festejar el cumpleaños, el 40% no suele ser receptor de historias orales y el 24% comparte cama o colchón para dormir.
viernes, 6 de agosto de 2010 · 00:00

Dos tercios (66%) de los niños y adolescentes del país residen en una vivienda con al menos un problema de habitabilidad (en zonas aledañas a basurales, con problemas de hacinamiento, sin cloacas, sin agua corriente o sin gas de red),  y el 35% vive en condiciones de déficit severo: esto es, en viviendas con dos o más de estos problemas. Datos del 2009 arrojan que más de 4 de cada 10 chicos de las grandes ciudades no tienen cloacas o agua corriente en su casa y que el 24% vive en condiciones de hacinamiento, 31% no tiene gas de red y un 28% vive en zonas cercanas a basurales y fábricas contaminantes.

Los datos surgen del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina y la Fundación Arcor presentaron el cuarto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia: "La Deuda Social con la Niñez y Adolescencia: Magnitud, Evolución y Perfiles".

Según las conclusiones del informe, "los indicadores de déficit en los procesos de crianza y socialización no han experimentado cambios significativos: probablemente para ello se requiera de un cambio más estructural e integral de las estructuras de oportunidades", dice.

"Los déficits en el desarrollo humano y social de la infancia y la adolescencia constituyen un factor de exclusión estructural y permanente menos permeable a los progresos económicos y más permeables a los procesos de desaceleración de la economía. La pobreza humana genera marcas, anclajes, en la niñez y adolescencia que cristalizan mecanismos de reproducción social e intergeneracional de la exclusión y marginalidad social que se revelan injustos en las condiciones básicas del sostenimiento, desarrollo y florecimiento de la vida", sostiene el informe.

En los últimos años las familias parecen haber experimentado cambios positivos, que se describen en el cuarto informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, en términos de las condiciones del hábitat de vida, en la capacidad de consumo, inclusión laboral, y protección social, y que han impactado de modo positivo en la posibilidad de afrontar necesidades básicas insatisfechas (superar el hambre, acceder a la salud, etc.). Los cambios positivos también se advierten en algunas de características de la oferta educativa (en la enseñanza de un segundo idioma, o de computación), si bien dichos progresos aún se encuentran asociados a profundas desigualdades sociales.

"No parece suceder lo mismo, al menos en el mediano plazo, con los procesos de crianza y socialización, que no han experimentado cambios significativos, probablemente porque para que los comportamientos y actividades de las que participan las familias se modifiquen en estas dimensiones de desarrollo se requiere de un cambio más estructural e integral de las estructuras de oportunidades".

Entre los menores de 5 años, 15% no suele festejar el cumpleaños; el 40% no suele ser receptor de historias orales y el  24% co mparte cama o colchón para dormir.

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