Sociales

Se acercan las clases: cómo ir regulando el reloj biológico de los chicos

A partir de mediados de mes, según los expertos, conviene levantarlos 15 minutos más temprano cada día. Es para evitar el impacto de los madrugones. Iniciar las clases cansados es un mal punto de partida.
jueves, 24 de febrero de 2011 · 00:00
La noche llega tarde. La cena se retrasa hasta que el sol apaga su último resplandor y el descanso no pide el "pase" hasta entrada la medianoche. Así transcurre el verano, con horarios relajados y niños entregados a intensos días de luz y calor. Pero -aunque resten varias semanas hasta que la estación se despida- se vienen las clases. Irrumpe la escuela, la agenda se carga de rutinas y se imponen los madrugones. Y el cuerpo acusará recibo. Los expertos subrayan que es fundamental empezar a preparar a los chicos para adelantar las agujas de su reloj biológico, no sólo para evitar malhumores ni peleas mañaneras sino, sobre todo, para cuidar su salud.
Si los niños y adolescentes no duermen las horas necesarias no podrán enfrentar como deberían las jornadas que se les vienen, y hasta podrían enfermarse.

Lo aseguran importantes expertos del país. "Dormir no es una pérdida de tiempo, ni es un momento pasivo como se cree. Es el momento en que se activan mecanismos fisiológicos de reparación, vinculados a la vez con procesos de crecimiento y aprendizaje", explica el biólogo Diego Golombek, investigador del Conicet.

Los expertos sostienen que los niños y adolescentes deben dormir entre 9 y 10 horas. Para entender la importancia del sueño hay que partir de una realidad que subestimamos. "Tenemos un reloj biológico. Y no es un concepto, existe: es un área del cerebro que le dice al cuerpo qué hora es y que controla los ritmos biológicos del organismo. Entre ellos, los ciclos de sueño y vigilia", precisa Golombek.

"Si no atendemos a las demandas y necesidades de ese reloj biológico, nos fatigamos, decaen la atención y la concentración, nos ponemos irritables, no rendimos. Y hasta nos enfermamos más, porque no reparamos el desgaste diario", dice.

Explica Golombek que los chicos, durante las vacaciones, son más fieles a ese mecanismo biológico, escuchan más las necesidades de su cuerpo. Durante el año escolar, ese reloj interno se adapta al "reloj cultural", una transición que "cuesta muchísimo".

No se trata sólo de poner a los chicos en orden, de obligarlos a asumir las responsabilidades que vuelven en unos días. "Proteger el descanso es cuidar su salud. Es importante ayudarlos a transitar un proceso de adaptación que les va a cortar. La obligación de levantarse temprano se llevará a las patadas con las agujas de su reloj interno si los padres no empiezan a adelantarlas progresivamente", recomienda Golombek.

El doctor Daniel Cardinali, investigador del Conicet y especialista en el tema, coincide. "La transición entre la laxitud de las reglas en vacaciones a la rigidez de las rutinas en tiempo de clases es difícil para los chicos. Y el despertarse de madrugada atenta contra su ritmo interno, que decae más tarde. Ellos son más vespertinos. Deben adaptar su realidad biológica a una exigencia externa, y esa sincronización es dura para ellos. Es ineludible que los padres los ayuden. Dos semanas antes del inicio escolar es ideal empezar a despertarlos entre 15 minutos y media hora antes cada día, para facilitar su adaptación", recomienda.

Cardinali subraya la importancia de proteger el buen descanso de niños y adolescentes. "Si uno descuida el sueño hay problemas de aprendizaje, de memoria, de irritabilidad y hasta de violencia. La deprivación del sueño está asociada a trastornos cognitivos, a la obesidad, a la hipertensión y al debilitamiento del sistema inmune, entre otros problemas".

Y agrega otro dato para mantenerse alerta: "Se ha probado que las defensas inmunológicas contra algunos virus e incluso contra el cáncer disminuyen cuando dormimos mal. Esta sociedad, en ese sentido, es un atentado contra la salud: dormimos dos horas menos que hace 40 años".


Consejos

Los expertos explican que una manera higiénica (no farmacológica) y efectiva para volver a poner en "horario cultural" las agujas del reloj biológico tiene que ver con la exposición a la

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