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Diez claves para subir la autoestima

El licenciado Bernardo Stamateas te cuenta cómo hacerlo en 10 pasos fundamentales. Si te querés poco, esta nota es para vos.
martes, 07 de junio de 2011 · 00:00
No es fácil. Cuando una persona se cree menos por el simple hecho de tener la autoestima por el piso, es una tarea titánica, pero no imposible, recuperarse y quererse. No se trata de egoismo, sino de darle a todo su medida justa.

De eso habla el licenciando Bernardo Stamateas en su nuevo libro “Quererme más”. "Muchos de los conceptos sobre autoestima son conocidos por todos nosotros y son justamente esos mismos conceptos, 'los más sabidos', los que necesitamos volver a recordar, dado que la mayoría de las veces lo que más vemos es lo que dejamos de ver", explica el auto de “Resultados extraordinarios”, “Fracasos exitosos” y del best seller “Gente tóxica”.

Para aquellos que crean tener baja la autoestima, el propio Stamateas para Minuto Uno propuso a diez tips para levantarla.

1. Nuestra estima debe estar basada en quienes somos (ser) y no en nuestros logros (hacer).

Cuando mencionamos el término "estima" una lluvia de conceptos y significados vienen a nuestra mente. Pensamos que estima es tener una buena posición económica, un máster, un título universitario, un apellido; sin embargo todos estos son mitos que hoy necesitamos erradicar de nuestra mente para poder asentar nuestra estima sobre un cimiento sólido.

2. Saber que todas las situaciones nos preparan para consolidar y afirmar nuestra estima.

Nuestra estima se va gestando a través de lo que recibimos de los otros, de sus palabras y de lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Sin embargo, pasar por dificultades, por circunstancias dolorosas no implica no tener estima, todo lo contrario. No se trata de tener o no tener estima sino de hacer crecer la estima y los pensamientos de autovaloración. Cada logro, cada éxito, cada fracaso que logramos revertir asienta nuestra estima y la hace cada vez más fuerte.

3. La estima se construye con palabras de validación.

Nuestra estima se va formando desde el momento en que nacemos y ella dependerá en sus comienzos de las palabras, de los abrazos, de la contención y del afecto que hayamos recibido de nuestros padres o de los seres más allegados.

4. Desterrar las creencias erróneas de nuestros pensamientos.

La primera creencia errónea: No soy bueno, es decir, soy un inútil, soy un fracaso, no sirvo para nada, no me lo merezco; en resumen es, no soy bueno. La segunda creencia errónea: Mi vida diaria no es buena. No me interesa nada, no me motiva nada, para mí es todo lo mismo, no me motiva mi presente, no hay nada que me atrae. La tercera creencia errónea: Mi futuro es incierto. Mi futuro va a ser peligroso, mi futuro va a ser malo, mi futuro va a ser negativo. Entonces no soy bueno, mi vida diaria no es buena o nada me atrae, nada me motiva o no hay nada interesante en mi presente y mi mañana va a ser peligroso, incierto, sin esperanza, etcétera.

5. Tener una mente orientada al aprendizaje.

Tener claro que “todavía me falta seguir aprendiendo”. Esto es lo que sabe una estima sólida, que no es perfecta, que está en construcción, que va camino a mejorar cada día, que no sabe todo pero que cada día que pasa sigue aprendiendo. Entonces, lo primero, lo más importante por cada situación que pasamos, es ser capaz de preguntarnos:

¿Qué puedo aprender de esta situación, qué puedo aprender para seguir creciendo? ¿Qué tengo que aprender que todavía no sé? ¡Quiero seguir creciendo, quiero seguir avanzando!

6. Una estima sana la posee quien descubre sus fortalezas.

El pez sabe nadar, pero no sabe trepar; el mono sabe trepar pero sabe nadar y el pato sabe nadar y volar, pero ninguna le sale bien, aunque por lo menos sabe hacer dos; pero nadie sabe todo, la gente te va a pedir que camines sobre el agua, que seas perfecto, pero nunca te sientas menos, estás creciendo. Nada ni nadie puede determinar tu fu

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