Sociedad

Vuelven a matar a Alfonsina: demolieron su casa

Estaba protegida preventivamente por dos proyectos de ley que buscaban declararla patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
viernes, 16 de diciembre de 2011 · 00:00
Un diputado del PRO denunció que fue demolida en forma ilegal la última casa que habitó la poetisa Alfonsina Storni en la ciudad de Buenos Aires antes de suicidarse en Mar del Plata.

Según Patricio Di Stéfano, el edficio, que no tenía valor arquitectónico pero sí patrimonial e histórico, estaba protegido en forma preventiva por dos proyectos de ley que se habían aprobado en primera lectura en la Legislatura porteña, publicó este jueves el diario Clarín.

Uno de ellos proponía catalogar la vivienda, ubicada en Terrada 578 del barrio de Flores, con el nivel de protección cautelar, preservando su fachada, mientras que el otro impulsaba declararla como Patrimonio Cultural de la Ciudad.

“La demolición fue clandestina e ilegal, la casa tenía protección preventiva y no se la podía tirar abajo . Además, no contaban con permisos para hacerlo. Debiera haber una pena ejemplificadora para los responsables”, sostuvo Di Stéfano, autor de uno de los proyectos y legislador saliente de la Legislatura.

En tanto, el defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad, Gerardo Gómez Coronado, sostuvo que el ejecutivo porteño “estaba advertido por la Defensoría de la posible demolición”, ya que desde agosto de 2010 había una actuación para preservar la casa y el 30 de agosto pasado la Dirección General de Registro de Obras y Catastro de la Ciudad le informó que no habían expedientes activos con permiso de obra para la vivienda.

Tras la demolición, Gómez Conrado reclamó que el Gobierno porteño aplique las sanciones previstas para los responsables del derrumbe de edificios catalogados. Una de las penas es permitirle solamente construir el 70 por ciento de la superficie que demolieron.

En un comunicado, la ONG Basta de Demoler expresó: “Nuevamente y a pesar de los avances que se venían registrando los últimos años para protegerlo, el patrimonio de la Ciudad queda a merced de las leyes del mercado de la construcción, y el Estado, cómplice en la pérdida de uno de los recursos más valiosos de Buenos Aires”.

Los vecinos de Flores ya habían frenado un intento de demolición en 1997 y querían que la casa se convirtiera en un centro cultural dedicado a la literatura.