Sociedad

¿Que adoran y qué odian los argentinos en las Fiestas?

Una encuesta revela qué aspectos les gusta y cuáles detestan los argentinos. Entre los favoritos está juntarse con la gente querida. Y lo más rechazado son las actitudes falsas.
viernes, 30 de diciembre de 2011 · 00:00
En forma general, los argentinos tienen una postura optimista antes las Fiestas, según reveló una encuesta que indagó acerca de qué aman y qué detestan de los festejos de Navidad y Año Nuevo. 

Pese a lo que podría indicar el sentido común, las fiestas de la mayoría de los argentinos no son multitudinarias. La cena de mañana, en 6 de cada diez casos, reunirá apenas a entre 5 y 10 comensales. Es que en la mitad de los hogares consultados, el encuentro sólo abarca al núcleo familiar básico. Mientras que un número nada despreciable (el 36%), incluye alrededor de la mesa también a tíos, abuelos, primos, etc.

Entre la mezcla de sensaciones que provocan, cinco de cada diez consultados dijo que las Fiestas le producen alegría, el 35% esperanza y un porcentaje casi idéntico (32%) melancolía. Los detractores son los menos: sólo el 20% admitió que le despiertan fastidio e indiferencia.

El sondeo realizado por la consultora D’Alessio Irol relevó las opiniones de 320 habitantes de todo el país en la última semana. En el top five de los favoritos de las Fiestas se constituye así: el 53% señaló que le gusta pasar el año nuevo con la gente amada, seguido por la ilusión de los chicos esperando a Papá Noel (37%), la cena típica (36%), la alegría y el buen humor (35%) y los brindis previos con amigos (27%).

Pero todo tiene su lado B, incluso los festejos. Las cosas que más detestan los argentinos del estas fechas son las actitudes falsas (lo destacó el 60%), la tristeza por los que no están (42%), el consumismo (38%), el estrés previo (36%) y las discusiones familiares (35%).

Como toda tradición, si bien hay pilares sobre los que se erigen, los festejos de Navidad y Año Nuevo experimentan cambios con los sucesivos cambios de almanaque. Los encuestados hicieron hincapié en las transformaciones introducidas por la tecnología en la forma de saludarse para estas fechas: un 66% indicó que se perdió la costumbre de enviar tarjetas navideñas; mientras que cuatro de cada diez apuntaron que los mensajes de texto reemplazaron a los llamados telefónicos. En un plano más profundo, la mitad destacó que lo comercial está ganándole terreno al significado espiritual de la Navidad.

El 74% de los encuestados reconoció que hace balances de los logros y las cuestiones pendientes: de ellos, el 39% los encara en estas épocas. Siete de cada diez afirman haber cumplido este año sus expectativas en el plano laboral y en sus vínculos personales. Mientras que la mitad siente que quedó en el tintero el cuidado corporal.

Año tras año las mesas se renuevan, en algunas quedan espacios vacíos, otras se iluminan con la llegada de nuevos integrantes, se comparte el pan dulce y chocan las copas, y en ese instante en que el reloj marca las 12, la gran mayoría (según la encuesta) renueva un pedido heredado de generación en generación: salud, paz y trabajo