Sociedad - Pascuas

La muerte de Cristo, analizada por los forenses

En vísperas de Pascuas, fecha en que los cristianos celebran la muerte y resurrección de Jesús, distintos análisis dicen médicamente de qué habría muerto el autoproclamado Rey de los Judíos.
viernes, 22 de abril de 2011 · 00:00
Desde el siglo I se buscó alguna respuesta clara a los motivos que desencadenaron la muerte de quien, según las sagradas escrituras, diera su vida para limpiar los pecados de toda la humanidad como eterno gesto de amor.

Más allá de las creencias religiosas en torno a la resurrección como fenómeno de fe, lo cierto es que su existencia fue probada por científicos e historiadores y que desde la medicina se intenta aún hoy hacer una suerte de estudio forense sobre su muerte.

En cada uno de ellos, todos coinciden en el tremendo dolor que el hombre debió soportar. "Él sufrió una de las formas más duras y dolorosas de pena capital jamás imaginada por el hombre", afirma el portal Christian Answers. Ellos mismos sostienen que el sufrimiento se habría iniciado incluso antes de la vejación.

"Jesús tenía el peso del mundo sobre sus hombros. Incluso antes de que la crucifixión empezara, Él mostraba claramente síntomas físicos relacionados con un intenso sufrimiento. La noche antes de la ejecución sus discípulos dicen haberlo visto en agonía sobre el Monte de los Olivos. No tan solo no durmió en toda la noche, sino que parece haber estado sudando abundantemente. Tan grande era el sufrimiento que había pequeños vasos sanguíneos que se rompían en sus glándulas sudoríferas y emitían gotas rojas tan grandes que caían al suelo (Lucas 22:44). Este síntoma de intenso sufrimiento se llama hematohidrosis o sudor de sangre".

Según este portal "estaba físicamente agotado y en peligro de sufrir un colapso". Además, al dar cada detalle de su mal estado físico menciona: "Ese era el hombre al cual los soldados romanos torturaron".

Después de sufrir la flagelación, el largo vía crucis y la dolorosa crucifixión, "Jesucristo murió de asfixia, insuficiencia cardiaca aguda y finalmente un infarto al miocardio, pero si hubiera necesidad de realizar una ficha o informe final de las causas clínicas de su fallecimiento, serían al menos diez los diferentes aspectos médicos que le causaron la muerte".

Así lo expuso el doctor Jorge Fuentes Aguirre en la conferencia "Las Causas Clínicas de la Pasión y Muerte de Jesucristo" realizada en la Parroquia del Perpetuo Socorro, en México. Los diez puntos que contemplaría el cuadro completo serían- dijo Fuentes Aguirre-: síndrome de estrés agudo, hipertensión arterial de origen psicosomático, anemia aguda por pérdida sanguínea, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia respiratoria aguda, síndrome pleural con derrame, shock por hipotensión, infarto al miocardio, ruptura de ventrículo y muerte súbita".

Fueron tres los momentos claves y de mayor sufrimiento a los que Jesús fue sometido:

La Flagelación

El doctor Rubén Darío Camargo, especialista en medicina interna de cuidados intensivos, analizó en una conferencia realizada en Barranquilla, Colombia, en 2003 los castigos que daban los romanos: "la flagelación era un preliminar legal para toda ejecución Romana. A la víctima le desnudaban la parte superior del cuerpo, lo sujetaban a un pilar poco elevado, con la espalda encorvada, de modo que al descargar sobre ésta los golpes, nada perdiesen de su fuerza y golpeaban, sin compasión y sin misericordia alguna".

El instrumento usual era un azote corto (flagrum o flagellum) con varias cuerdas o correas de cuero, a las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de ovejas a varios intervalos.

De este modo, cuando los soldados azotaban repetidamente y con todas sus fuerzas las espaldas de su víctima, las bolas de hierro causaban profundas contusiones y hematomas. Los huesos de oveja que las cuerdas de cuero tenían en las puntas desgarraban la piel y el tejido celular subcutáneo.

Al continuar los azotes, las laceraciones cortaban hasta los músculos, produciendo tiras sangrientas de carne desgarrada, lo que creaba las condiciones para producir una pérdida importante de líquidos (sangre y plasma). Hay