Sociedad

Un pregunta dificil de responder: ¿Siempre hay que decir la verdad?

Que la falsedad no manche la lengua. Si siguen por la senda de la verdad, puede que tengan que enfrentar una serie de problemas. Descubrilo a través de esta maravillosa historia.
miércoles, 8 de junio de 2011 · 00:00
Un sabio que estaba realizando penitencia se había hecho el juramento de tomar el camino de la verdad y la no violencia, pasara lo que pasara. Un cruel cazador, que supo de la senda emprendida por el sabio, trató de hacerle quebrantar su voto. El cazador comenzó a perseguir a un ciervo, y lo hizo de modo que tuviera que pasar frente al sabio inmerso en sus prácticas espirituales.

El sabio vio que el ciervo se ocultaba tras unos arbustos. El cazador llegó corriendo y le preguntó: “¿Has visto pasar a un ciervo por aquí?”. El sabio se vio en un gran conflicto. Si decía la verdad, perjudicaría al ciervo, y si no la decía estaría violando su voto. Por un lado estaría cometiendo el pecado de lastimar a otro ser y, por otra parte, estaría cometiendo el pecado de mentir. Mas encontró una espléndida manera de enfrentar el dilema. Contestó: “Puede que uno no sea capaz de describir todo lo que vea, y hay cosas que uno puede describir que puede no haber visto en verdad. Los ojos que ven no pueden hablar y la boca que habla no puede ver. Esa es la verdad”.

En estas situaciones difíciles, puede que uno deba adoptar este tipo de política. Uno no deberá decir una falsedad, pero puede que uno tampoco pueda decir lisa y llanamente la verdad. Es muy posible que surjan circunstancias difíciles como ésta, y uno debe cuidar de escapar a ellas sin proferir falsedades.

Sean cuales fueren las circunstancias, uno no deberá pronunciar una mentira. Si no pueden decir la verdad, pueden quedarse impasibles y guardar silencio, en lugar de recurrir a una mentira. Lo que debemos hacer es usar nuestro intelecto para entender cada contexto en que nos hallemos, antes de utilizar cualquier tipo de palabras en una situación dada.

Cada vez que hagamos algo en particular o digamos algo, deberíamos mantener la conciencia de que la verdad representa el medio más elevado para alcanzar la meta última. La lengua no debe ser manchada por la falsedad.

El cuerpo no debe ser teñido por la violencia. La mente no debe ser contaminada por los sentimientos negativos. Solamente cuando los santifiquemos a los tres, la lengua, el cuerpo y la mente, seremos capaces de lograr la sagrada visión del Señor.

Palabras de Sai Baba, del discurso del 14 de agosto de 1984