Sociedad

"Ahora soy libre"

la mujer conocida como la hija del “chacal” de Mendoza, cuya dramática historia de vida salió a la luz en 2009. Fue violada por su padre durante más de dos décadas y tuvo con él siete hijos a quienes intenta "amarlos"
martes, 17 de enero de 2012 · 00:00
Tras sufrir reiteradas vejaciones por parte de su propio padre durante dos décadas, y ante el temor de que le ocurriera lo mismo a su hija de 15 años, en 2009 logró el coraje necesario para denunciarlo ante la Justicia mendocina por primera vez.
Armando Lucero, calificado como el “Chacal” de Mendoza por la aberración que cometió con su hija, fue detenido tras la denuncia. Pero estuvo en prisión sólo un año.
En 2010, a los 68 años, murió en la cárcel. “Ahora soy libre”, dice casi gritando Cecilia Lucero, en diálogo con la revista Para Ti, y que fue reproducida por un matutino porteño.
Tras el deceso de su padre, y con quien tuvo siete hijos, afirma: "Ahora que puedo hablar sin llorar, ahora que he salido al mundo, que sé lo que es el sol, tal vez pueda explicar que vivía prácticamente secuestrada por mi padre”.
La mujer reveló que recién desde hace poco tiempo está “aprendiendo a amar” a sus hijos.
"Sentía rechazo por cada bebé que nacía. Ahora estoy aprendiendo a amarlos, porque además nunca fueron míos, nacían y todos los bebés pasaban a ser hijos de mi madre y mi padre", afirmó.
Sobre su mamá, aclara la revista, no quiso hablar. Lo único que se sabe es que es una empleada del Poder Judicial de Mendoza que nunca denunció lo que sucedía en su casa y que encubrió a su marido.
"Era imposible denunciarlo por su fuerza, me pegaba y siempre andaba con cuchillos encima", contó Cecilia al ser consultada sobre por qué no lo había denunciado con anterioridad.
El infierno que vivió esta joven la llevó a querer quitarse la vida tres veces "tomando pastillas", pero su padre se dio cuenta y la castigó por haberlo hecho, señaló durante la entrevista.
En la actualidad, Cecilia vive con sus hijos. "Hoy miro hacia el futuro y quiero empezar a construir una vida con mis hijos. Quiero empezar a ser feliz y le pido a cualquier mujer que lea mi historia y esté atravesando por algo parecido que grite su pena, se encomiende a Dios y no se resigne a morir en vida, que denuncie", aconsejó.
En busca de ese objetivo, uno de sus mayores deseos es publicar un libro con los detalles de la pesadilla de la cual fue víctima.
Por eso, subraya:"Para mí sería imposible escribir una sola palabra, pero sí podría dibujar. Me gustaría que alguien me ayudara a desarrollar la única manera de expresión que encontré mientras estaba presa en aquella casa: el dibujo",