Turismo - Brasil

Pipa, alegría y naturaleza en un solo lugar

Es el combo ideal entre buenas playas, sabores típicos y vida nocturna. Enterate de toda la data de este lugar y mirá las fotos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011 · 00:00
En el nordeste de Brasil, Pipa ofrece una exquisita combinación de aguas cálidas, arenas blancas e intensa vida nocturna. A tan sólo 80 kilómetros de Natal, es un lugar que vale la pena conocer.

Se trata de un antigüo puerto de pescadores ubicado ç en el municipio de Tibau do Sul y el turista no puede más que dejarse llevar por la sensualidad del aire. Descalzar los pies para tocar lo único leve: la arena que se filtra por lo blanco y amplio de sus playas, y sumarse a la fiesta de energía natural que anida en esta zona. La cercanía con el Ecuador hace que el sol se levante a eso de las 5 de la mañana, y las excursiones tengan horario de partida a las 8 o 9.

Camino a Sagi

Una de los playas más famosas, la playa do Curral o Playa de los Golfinhos, a la que se llega bajando 200 escalones –si uno no los cuenta no es tan terrible– es la preferida por los delfines. El ojo atento los puede ver realizar piruetas. Sobre la arena también se dejan ver algunos cangrejos dorados. Los surfistas tienen su lugar en las playas del centro.

Una alternativa interesante para conocer más playas de la zona, es recorrer el Litoral Sul en buggy, desde Pipa a Sagi. La primera parada, como no puede ser de otra forma en un lugar soñado como este, se llama Praia do Amor. Lo gracioso es que el nombre le fue dado por la misma naturaleza. Al ver el recorrido de la playa desde un mirador de Chapadão –entre Pipa y Sibaúma– se observa que la costa traza un corazón. La densidad suma sustancia de nuevo: los adeptos a esta playa son los jóvenes, atraídos por sus aguas cálidas, ideales para el romance.

Flotando sobre las dunas de arena como si el buggy fuera un autito de juguete que sortea bancos de agua, se llega a Sibaúma, una antigua villa de esclavos escapados, actual reducto de pescadores. Los rostros tallados a sol y piedra, el olor a pescado fresco, el vaso de cerveza, la lluvia repentina que obliga a bajar del buggy y las flores de los árboles sobre la acera, otra vez superponen olores y colores en los sentidos del turista. Para llegar allí, el auto flota, literalmente: los jangadeiros –señores con balsas– cruzan los autos sobre sus tarimas flotantes impulsándolos con grandes barrales que hacen de remo sobre el río Catú. Aquí el mar se une con su desembocadura; confluye el agua dulce con la salada.

Más playa y otra vez otra orilla, cuando arribamos a Barra do Cunhaú, donde el buggy cruza esta vez con una lancha a motor para llegar a una zona de arenas blancas bordeadas por cocoteros. Ya se está en Bahía Formosa, y desde allí se puede ir hasta la Laguna Coca Cola, famosa por este nombre aunque el verdadero sea Lagoa de Araraquara: fruto de las altas condensaciones de hierro y iodo las aguas tienen el color de la famosa bebida gaseosa y, al entrar, uno no puede verse el cuerpo. Eso sí, aseguran que al salir se han ganado siete años de vida.

Quinta y última parada de los buggeros: Sagi, la frontera del estado donde los turistas toman baños de lodo y los locales ofrecen otra vez agua de coco.
Luego de un almuerzo en Barra do Cunhaú –camarones y peces con papas y arroz, como en toda la zona del norte de Brasil– y tras un breve descanso llega temprano el atardecer. A las cinco de la tarde el sol se dispone a morir sobre el mar. El mejor lugar para verlo es la Creperia de Marinas, construcción de madera sobre el agua, frente a la Laguna Guaraíras. La mejor bebida, caipirinha; para los que tengan hambre, un creppe.

Donde se vive la noche

Para cenar se puede optar por alguno de los muchos restaurantes de Pipa, como por ejemplo los de los hoteles Sombra y Agua Fresca o Ponta do Madeiro. En ambos la cocina mezcla pescados y camarones con jugos de frutas. De postre, lo típico de la zona: banana con queso derretido y salsa de chocolate.
En el centro los locales están abiertos hasta medianoche. Trazado irregularmente con callecitas estrechas que suben y bajan, all

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